
Javier Madanes Quintanilla destacó la inversión constante como esencial para la permanencia de Aluar
Chubut08/08/2026
REDACCIÓNEn el marco del 52° aniversario de la primera colada de aluminio, el presidente de la compañía repasó la historia de la empresa y su vínculo con Puerto Madryn.

El desarrollo eólico de Aluar se destaca como una de las expresiones más significativas en su nueva etapa de inversiones. El presidente del directorio, Javier Madanes Quintanilla, explicó que la compañía no divide el proyecto en un primer y un segundo parque. Se trata de una continuidad que conformará un único complejo de gran escala, reafirmando su apuesta por las energías renovables.
En ese marco, la filosofía de la empresa se centra en la inversión continua como un pilar fundamental para su subsistencia en un entorno competitivo. Madanes Quintanilla afirmó que esta mentalidad ha sido un ejemplo dentro del sector en el que opera la compañía. «Nuestra mentalidad es que la única forma de mantenerse es invirtiendo», aseguró el empresario.


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El presidente de Aluar también reivindicó la decisión de haber elegido la Patagonia para desarrollar el proyecto hace más de cinco décadas. Sostuvo que la región posee condiciones especialmente favorables para emprendimientos industriales y energéticos de gran escala. «La Patagonia tiene todos los factores favorables para encarar este tipo de proyectos», remarcó.
Además, la historia de la empresa está marcada por un crecimiento que no puede explicarse sin su vínculo con Puerto Madryn. El directivo calificó a la comunidad local como «un ejemplo para cualquiera que lo mire desde cualquier lugar de Argentina». El desarrollo industrial, explicó, habilitó el crecimiento inmobiliario, el turismo y otras actividades que modificaron la estructura económica y social de la ciudad.
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El componente humano es otro de los pilares que, según el empresario, hizo posible sostener un proyecto de esta magnitud por más de 50 años. Destacó que la dimensión emocional «juega un rol absolutamente fundamental» para formar equipos con una visión optimista. «Si uno no le tiene cariño a las cosas que hace, pero fundamentalmente a la gente con quien las hace, es imposible asumir ese compromiso», señaló.
Al recordar los inicios, Madanes Quintanilla evocó el enorme desafío que representó coordinar las obras de construcción de la represa, las líneas de transmisión, un puerto de aguas profundas y la planta industrial. Describió aquella etapa como una verdadera «tarea de pionero». El objetivo era que todas las piezas se vincularan en el momento preciso para iniciar la producción.
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En sus reflexiones sobre los años fundacionales, el presidente de Aluar destacó especialmente el acompañamiento de la Facultad de Ciencias Exactas. Expresó un agradecimiento permanente por el apoyo brindado por la institución en los primeros años del proyecto. «Gran parte de nuestros cuadros gerenciales vienen de ese lugar», recordó.
Por otra parte, Madanes Quintanilla subrayó que el respaldo de la comunidad es una razón clave para seguir invirtiendo. Manifestó que el acompañamiento recibido por parte de las instituciones de Puerto Madryn ha sido generalizado y absoluto. «Nos motiva a seguir apostando y apostando fuerte», expresó.
La primera colada de aluminio, hito que cumplió 52 años, resume la incertidumbre de los comienzos. En ese momento, ni siquiera existía la certeza de disponer de la generación eléctrica necesaria para concretar el proceso. Madanes Quintanilla relató que se analizaban alternativas que hoy podrían parecer disparatadas y graficó la situación como «una tarea del lejano oeste».














