
No hay condenas por caza de yaguaretés en Argentina desde 2005 pese a la protección legal
Actualidad11/08/2026
REDACCIÓNPese a la prohibición y penas, no hubo condenas por caza de yaguaretés en 20 años. El felino más grande del norte argentino pierde su hábitat.

A pesar de las severas penas establecidas por la ley argentina, no se han registrado condenas en las causas judiciales por caza de yaguaretés desde el año 2005. Esta situación refleja un desafío importante en la conservación de esta especie en peligro crítico de extinción, que es el mayor depredador del norte argentino.
El contexto de esta problemática se enmarca en la continua amenaza que enfrenta el yaguareté, considerado uno de los siete felinos en peligro crítico de extinción. La población de estos animales sigue siendo reducida, a pesar de los esfuerzos de investigación, programas educativos y otras acciones de conservación implementadas.


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Recientemente, una yaguareté adulta identificada como Apepú, cuyo nombre significa “naranja agria” en guaraní, fue vista con su segunda cría frente a una cámara de monitoreo en el Parque Nacional Iguazú. Este avistamiento prolongado es considerado inédito por los especialistas que estudian a estos felinos.
El hallazgo se produjo durante el monitoreo bianual que el Proyecto Yaguareté realiza para evaluar el estado de la población de estos felinos. El relevamiento correspondiente a 2026 se inició hace aproximadamente dos meses y abarca áreas en Argentina y Brasil.
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Entre los principales factores que ponen en riesgo al yaguareté se encuentran la pérdida de su hábitat natural y la caza furtiva. Datos de MapBiomas indican que la provincia de Misiones perdió 718.413 hectáreas de bosque nativo entre 1985 y 2024, una superficie equivalente a 34 veces la Ciudad de Buenos Aires.
Actualmente, solo el 65% de la superficie vegetal de Misiones está cubierta por bosques, mientras que el resto del territorio se destina principalmente a actividades agrícolas y ganaderas. Esta reducción provoca una mayor fragmentación del territorio y un aumento en el contacto entre los animales y las personas.
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Estos encuentros pueden generar situaciones de conflicto, especialmente cuando los yaguaretés atacan animales domésticos, lo que a menudo motiva la caza furtiva por miedo o represalia. Los especialistas remarcan que el temor hacia estos felinos es un factor determinante en muchas de las muertes de ejemplares.
La caza de yaguaretés está prohibida en todo el territorio argentino, y el Artículo 25 de la Ley de Conservación de Fauna establece penas de entre cuatro meses y tres años de prisión. Además, se prevé la inhabilitación para utilizar armas durante un período de cinco a diez años, con sanciones que dependen de si la cacería fue organizada y premeditada.
Para reducir los conflictos entre los animales y los habitantes de la región, el equipo del Proyecto Yaguareté trabaja en conjunto con las personas que residen en distintas chacras de Misiones. En 2003, se estimaba una población de 40 ejemplares, que creció a 90 entre 2010 y 2018, manteniéndose estable hasta 2024.















