Empresas adquieren deudas por $4 cada $100 y aumentan denuncias por hostigamiento en cobro

Actualidad12/08/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El mercado de créditos vencidos se expande. Empresas adquieren deudas por $4 cada $100, aumentando denuncias por hostigamiento en cobro.

Familia endeudada foto ilustrativa fuente Freepik
Familia endeudada foto ilustrativa fuente Freepik

Empresas especializadas desembolsaron un total de $134 millones para adquirir carteras que reunían deudas nominales por $3.145 millones, según se desprende de balances recientes. Este esquema de negocio se basa en la posibilidad de recuperar una suma muy superior a la invertida, aunque implique métodos de cobro cuestionables.

En operaciones concretas, el precio de compra de estas carteras rondó apenas los $4 por cada $100 de deuda nominal. Este margen tan reducido en la adquisición subraya la presión sobre los nuevos acreedores para maximizar la recuperación de los montos adeudados.


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EXI compró el 26 de febrero una cartera de Naranja X por $53,4 millones que contenía deudas por $1.161 millones, lo que representa solo el 4,6% del valor nominal. Un mes después, la misma empresa adquirió otra cartera de $396 millones por $16 millones, sumando un importante volumen de créditos vencidos.

En paralelo, TFIN, identificada en el balance como “EXI GROUP”, también participó de estas transacciones al comprar otros $1.588 millones en deudas por $64,5 millones. Las tres operaciones ilustran la magnitud del negocio de compra de pasivos en mora.


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La particularidad de estas transacciones es que las carteras se venden “sin recurso”, lo que significa que el comprador asume plenamente los riesgos y beneficios de la recuperación. Esta condición convierte la eficiencia del cobro en el eje central de la rentabilidad del negocio.

Sin embargo, el problema aparece cuando esa búsqueda de cobro sobrepasa los límites aceptables y se transforma en presión, intimidación o persecución, según advierten numerosos deudores. Las quejas incluyen llamados insistentes, mensajes intimidatorios y amenazas de supuestos embargos.


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Por otra parte, estas comunicaciones a menudo alcanzan a familiares o incluso a los lugares de trabajo de los deudores, incrementando la incomodidad y la afectación personal. El reclamo de una deuda, señalan expertos, no autoriza a convertir la cobranza en una herramienta de humillación o amedrentamiento.

La situación se vuelve especialmente compleja para familias que atraviesan circunstancias económicas límites, con ingresos insuficientes o acumulación de préstamos. En este escenario, la multiplicación de llamadas y amenazas no contribuye a solucionar la problemática financiera subyacente de los deudores.

Fiscales en la provincia de Buenos Aires ya reconocen un crecimiento notable en las denuncias relacionadas con mecanismos abusivos de cobranza y están aplicando multas por estas prácticas. Este accionar muestra que el problema trasciende una discusión meramente contractual entre acreedores y deudores, incorporando una cuestión de protección al consumidor.

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