
Expertos señalan que el duelo por una pérdida significativa es un proceso con altibajos
Actualidad12/08/2026
REDACCIÓNEl sufrimiento emocional ante el fallecimiento de un ser querido se manifiesta de diversas formas y no sigue un patrón único ni un tiempo "normal" de recuperación.

El proceso de duelo tras la pérdida de un ser querido se asemeja a una montaña rusa, caracterizado por altibajos emocionales, según destacaron especialistas como la terapeuta estadounidense Jeanne Segal. Con el paso del tiempo, estos momentos difíciles tienden a volverse menos intensos y de menor duración, aunque la superación de una pérdida significativa lleva su propio curso individual.
Durante este período, las personas pueden experimentar una amplia gama de emociones difíciles e inesperadas, que van desde la conmoción inicial hasta sentimientos de ira, incredulidad, culpabilidad y una profunda tristeza. Un informe al que accedió la agencia Noticias Argentinas detalló que estas reacciones son una respuesta natural y normal a la pérdida.


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La tristeza profunda es uno de los síntomas más universales del duelo, manifestándose como un profundo vacío, desesperación, nostalgia o intensa soledad. La persona puede sentirse emocionalmente inestable y experimentar episodios de llanto constante ante la magnitud del dolor.
Además, la culpa suele aparecer, llevando a arrepentimientos por cosas dichas o no dichas, o incluso por no haber actuado para evitar la pérdida, aun cuando esta estuviera fuera de control. También puede surgir culpa por sentir cierto alivio si la persona falleció tras una enfermedad prolongada y difícil.
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En ese marco, el miedo es otra emoción prevalente, desencadenando preocupaciones sobre la propia mortalidad o la idea de enfrentar la vida y nuevas responsabilidades sin la compañía del ser querido. La incertidumbre frente al futuro puede ser abrumadora en este contexto de dolor.
En tanto, la ira puede manifestarse hacia uno mismo, hacia una divinidad, hacia los profesionales de la salud o incluso hacia la persona fallecida por la sensación de abandono. Estos sentimientos de enojo y resentimiento son parte de las reacciones complejas que se viven durante el duelo.
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El dolor del duelo no solo afecta el ámbito emocional, sino que también puede perjudicar la salud física, dificultando el sueño reparador o la alimentación adecuada. La intensidad de este sufrimiento estará directamente relacionada con lo significativa que fuera la pérdida para la persona.
Por otra parte, es fundamental comprender que el duelo es una experiencia muy personal y no existe una forma correcta o incorrecta de transitarlo. Factores como la personalidad, las experiencias de vida, la fe y el vínculo con el fallecido influyen en cómo cada individuo procesa su dolor.
Es crucial que la persona sea paciente consigo misma y permita que el proceso se desarrolle de forma natural, sin forzar ni apresurar la recuperación. Buscar el apoyo directo de allegados y reconocer las emociones que surgen son pasos clave para afrontar la aflicción y reponerse.















