
La ganadería ovina patagónica afronta una crisis estructural con abandono rural acelerado
Chubut18/08/2026
REDACCIÓNLa actividad ovejera en la meseta austral sufre un continuo deterioro por inclemencias climáticas, altos costos operativos y la competencia de la fauna silvestre.

La ganadería ovina en la Patagonia austral enfrenta una grave encrucijada ecológica debido a la sobrepoblación de animales silvestres en su propio hábitat. Millones de guanacos transitan actualmente la meseta, compitiendo de forma directa por el escaso forraje disponible y desplazando a las majadas domésticas hacia zonas cada vez más erosionadas.
A esta competencia forrajera se suma el constante asedio de zorros y pumas, que encuentran refugio sin control en los establecimientos tapera que han sido abandonados por la crisis. Esta presión biológica incrementa los desafíos para los productores que intentan mantener sus explotaciones en funcionamiento, elevando sus costos de defensa de manera significativa.


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La proliferación de establecimientos rurales cerrados genera un preocupante efecto dominó que perjudica directamente a las fincas adyacentes que aún intentan mantenerse operativas. Esas vastas superficies sin presencia humana ni manejo sanitario se transforman en focos de reproducción de plagas y predadores, atacando sin pausa a las majadas vecinas.
En paralelo, el invierno actual vuelve a poner a prueba la resistencia de las explotaciones sobrevivientes mediante acumulaciones de nieve que bloquean las huellas de acceso. En las mesetas del noroeste y la Pampa Alta, las cuadrillas rurales deben abrirse paso con maquinaria pesada para intentar abastecer de alimento al ganado aislado.
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Esta situación climática, sumada a extensos períodos de sequía severa, ha degradado significativamente la capacidad de regeneración de los pastizales naturales. El deterioro físico de las madres durante los períodos de escasez reduce notablemente las tasas de parición y perpetúa la caída del rodeo.
Por otra parte, la tradicional actividad ovejera, que durante décadas constituyó el pilar social y económico del interior patagónico, muestra signos severos de agotamiento operativo. Catástrofes naturales del pasado, como erupciones volcánicas e inviernos rigurosos, liquidaron millones de cabezas en pocos días, sentando las bases de una declinación que nunca terminó de revertirse.
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En tanto, la paradoja del escenario actual radica en que el deterioro productivo ocurre en un contexto de cotizaciones internacionales aceptables para la fibra y la carne. Los valores del cordero y las lanas finas muestran cifras atractivas en el mercado de exportación, pero resultan insuficientes para absorber los gastos de la estructura patagónica.
El fuerte incremento de los costos operativos en moneda extranjera neutraliza las mejoras de precios y anula la rentabilidad de las explotaciones medianas y pequeñas. Para intentar frenar la sangría de establecimientos, surgen propuestas orientadas a modificar la escala de la explotación tradicional.
La transición desde un modelo puramente extensivo hacia esquemas semi intensivos exige implementar áreas de riego sistemático y suplementación alimentaria estratégica. Sin embargo, la adopción de estas tecnologías requiere de esquemas de financiamiento a largo plazo que hoy se encuentran ausentes de la oferta bancaria regional.
La persistencia de esta dinámica amenaza con consolidar un desierto productivo en vastas extensiones del territorio nacional, liquidando puestos de trabajo en el sector primario. La viabilidad de la producción austral dependerá de la velocidad con que se articulen herramientas de crédito, infraestructura vial y control biológico para resguardar las majadas remanentes.















