
Anses adquiriría carteras de hipotecas de bancos para que las entidades presten más, trasladando el riesgo al patrimonio de los pasivos.

El Gobierno nacional analiza un mecanismo que contempla que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), administrado por la Anses, adquiera las carteras de hipotecas originadas por los bancos. La medida busca que las entidades financieras tengan la posibilidad de volver a prestar. De esta manera, el ente previsional se convertiría en el comprador de última instancia de estos papeles.
Esta iniciativa surge a raíz del estancamiento del consumo y la parálisis que afecta al sector de la construcción. Dichos factores ejercen presión sobre el Palacio de Hacienda para que se liberen nuevos canales de crédito sin afectar la pauta del déficit cero. Sin embargo, esta búsqueda de atajos para reanimar la actividad económica ha puesto el foco sobre los recursos del sistema previsional.


OTRAS NOTICIAS:
La utilización de estos fondos como una herramienta financiera estatal transfiere el riesgo crediticio al conjunto de los trabajadores y jubilados. Al asumir la exposición a créditos de larguísimo plazo en su balance, el patrimonio de los pasivos queda expuesto a los vaivenes del mercado en un contexto macroeconómico inestable.
Cualquier alteración en la capacidad de pago de las familias o en la actualización de las cuotas impactará de forma directa en el valor de las reservas de la seguridad social. La maniobra introduce un severo factor de vulnerabilidad que compromete la estabilidad de todo el sistema a largo plazo. Esta situación deja al descubierto la fragilidad de la propuesta de reactivar la economía a costa de las jubilaciones.
OTRAS NOTICIAS:
Por otra parte, el peligro estructural reside en que la lógica de una política de vivienda reemplace la exigencia estricta de rentabilidad que debe guiar a un fondo de reserva previsional. Si el organismo adquiere títulos a tasas preferenciales o por debajo del retorno de mercado para flexibilizar las cuotas, se consolida una transferencia implícita de recursos. En la práctica, la modalidad equivale a un subsidio encubierto donde los jubilados financian el costo del crédito privado.
Aunque desde el sector financiero se impulsan esquemas para que la banca privada absorba los primeros tramos de morosidad, el riesgo sistémico se mantiene. La historia económica argentina demuestra que los instrumentos atados a garantías reales sufren presiones políticas para congelar ejecuciones o alterar mecanismos de ajuste durante crisis. Exponer el patrimonio de los jubilados a estos conflictos sociales es considerado una irresponsabilidad institucional.
OTRAS NOTICIAS:
Además, la falta de liquidez inmediata de estos títulos inmovilizaría al organismo previsional. Esto lo privaría de disponer de recursos líquidos ante un eventual desequilibrio en las cuentas corrientes de la Anses. La vulnerabilidad de la caja previsional se profundizaría en el momento exacto en que la economía enfrente un ciclo recesivo.
Esta práctica desvirtúa la naturaleza original del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, que fue creado exclusivamente para amortiguar crisis demográficas o económicas sobre las jubilaciones. La reticencia a reconstruir un mercado de capitales privado con inversores de largo plazo conduce a la tentación recurrente de utilizar los fondos de la Anses para cubrir baches de financiamiento.
Los debates en el seno del Gobierno revelan las tensiones entre la urgencia de dinamizar la economía y el respeto por los pilares de la seguridad social. Ceder a las presiones del sector inmobiliario y bancario para recurrir a la caja de los jubilados podría abrir un precedente peligroso de consecuencias impredecibles.
















