
Aseguran que la reglamentación del buceo con ballenas requiere "un largo proceso de estudio"
Chubut21/08/2026
REDACCIÓNEl especialista en avistaje, Miguel Bottazi, advierte que la ballena franca austral, especie sociable, necesita un protocolo de buceo propio y no uno genérico.

La ballena franca austral, a diferencia de los rorcuales que son más oceánicos, es una especie particularmente sociable a la que le gusta interactuar. Según el piloto ballenero Miguel Botazzi en diálogo con #LA17, esta característica la vuelve un animal único entre los grandes cetáceos y hace que la situación en Argentina sea poco comparable con otros lugares del mundo como Tonga o la Polinesia. Por este motivo, se debe buscar un formato nuevo y un equilibrio propio en lugar de copiar modelos extranjeros.
Actualmente, toda actividad de acercamiento, natación o buceo con mamíferos marinos está prohibida por la leyXI, número 4 de Chubut. Esta normativa rige en las costas y el mar de jurisdicción provincial durante todo el año calendario, salvo que exista una autorización expresa. Botazzi señaló que mucha gente desconoce la existencia de esta ley.


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El debate sobre la interacción con estos animales resurgió a raíz de un video que se viralizó, donde se veía a dos personas buceando junto a ballenas. El especialista remarcó que estos episodios son cada vez más frecuentes, dado que la población de ballenas en la zona ha crecido más de un 1000% desde fines de los años 70. Este crecimiento implica que los encuentros ocurrirán no solo en las costas locales sino en todo el litoral marítimo del país.
En ese marco, el experto diferenció entre lo que es "bucear en época de ballenas" y "bucear con ballenas". La primera situación se refiere a un encuentro casual mientras se realiza la actividad, lo cual es inevitable y una cuestión de suerte. La segunda, en cambio, implica buscar deliberadamente la interacción con el animal, lo cual está prohibido y puede generar situaciones de peligro.
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La comercialización de esta actividad es considerada un riesgo significativo. Botazzi advirtió que la demanda del público podría llevar a que se excedan los límites en la búsqueda de la interacción con los cetáceos. Esta sobreinteracción es lo que podría generar un accidente, por lo cual calificó esta posibilidad como peligrosa.
El camino hacia una eventual reglamentación es largo y complejo, y no puede realizarse de un día para el otro. Se necesitarían estudios profundos, ya que el comportamiento de las ballenas es impredecible. Botazzi afirmó que es «muy prematuro» avanzar en una habilitación sin antes agotar estas instancias de análisis.
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Además, un paso fundamental sería el desarrollo de una «técnica patagónica» para la interacción con ballenas en el mar, similar a la que ya existe para los avistajes. Este proceso debe combinar el conocimiento de quienes trabajan en el mar hace mucho tiempo con el de los legisladores. Para el experto, aún queda «mucho recorrido por hacer y evolucionar».
El rol de los científicos es clave en este proceso, ya que sus estudios pueden determinar los riesgos y la viabilidad de la actividad. Botazzi mencionó el trabajo que realiza Mariano Coscarella con la ballenaSei en Comodoro Rivadavia como un ejemplo de los pasos a seguir. Estos estudios son fundamentales para diseñar una actividad responsable y segura.
Una de las condiciones para poder fiscalizar una futura actividad regulada sería ampliar las áreas naturales protegidas. Esta extensión permitiría que los veedores, equivalentes a los guardaparques en un bosque, puedan participar y supervisar que la interacción se realice con los protocolos adecuados. Sin esta estructura, sería imposible garantizar el cumplimiento de las normas.















