
Siete de cada diez jóvenes enfrentan precariedad laboral o desempleo según un nuevo informe
Actualidad27/08/2026
REDACCIÓNUn estudio de la UCA revela que solo el 14,2% de jóvenes entre 18 y 25 años tiene empleo formal, afectando sus finanzas mensuales.

Un 85,5% de los jóvenes de entre 18 y 39 años se queda sin dinero a más tardar el 20 de cada mes, según un informe reciente de la consultora Zentrix. Esta cifra contrasta con el 60,6% que experimenta la misma situación en el rango etario de 40 a 59 años, evidenciando la inestabilidad económica que atraviesa la juventud argentina.
La inestabilidad laboral para los jóvenes es un problema acuciante, según un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA), que señala que la mayoría de los jóvenes de 18 a 25 años trabaja de manera precaria, está desempleada o se encuentra inactiva. Solamente el 14,2% de este grupo etario logra acceder a un empleo formal.


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Los datos fueron elaborados por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA. El estudio indica que un 30,2% de los jóvenes tiene empleo regular, pero un 16% de ese porcentaje lo hace bajo condiciones precarias, sin estabilidad ni beneficios laborales.
Además, el 22,5% de los jóvenes se dedica a changas o trabajos eventuales e irregulares, mientras que un 10,7% lleva más de seis meses sin trabajar. En total, la inactividad de los jóvenes alcanza un alarmante 36,6% de la población.
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El origen socioeconómico agudiza esta problemática, ya que la brecha laboral se amplía drásticamente según la posición social de los hogares. El empleo regular alcanza un 38,9% en el estrato alto, pero desciende al 19,7% en el estrato bajo, duplicando la diferencia.
La situación se agrava en los estratos más vulnerables, donde el desempleo reciente o el trabajo irregular escala del 11,6% al 30,6%. Asimismo, el desempleo de larga duración aumenta significativamente, pasando del 5,2% en el estrato alto al 14,9% en el estrato bajo.
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La combinación de la educación y la vida laboral también está determinada por las diferencias sociales. El informe revela que un 20,7% de los jóvenes, denominados «NiNi», no estudia ni trabaja, alcanzando el 34,2% en el nivel socioeconómico muy bajo, frente a solo un 8,3% en el medio alto.
El estudio del ODSA marca que «a medida que disminuyen los recursos del hogar, pierde peso el estudio y aumentan la inserción laboral irregular y la desvinculación. La desvinculación educativa y laboral es más de cuatro veces mayor en el estrato muy bajo que en el medio alto».
Este fenómeno, al que el informe de la UCA denomina “herencia social”, subraya cómo la calidad de los trabajos de los jefes o jefas de hogar incide en las posibilidades de los jóvenes. Cuando el sostén principal experimenta subempleo o desempleo, las chances de los jóvenes de mantenerse estudiando y su calidad educativa y laboral se ven seriamente afectadas.
La posibilidad de dedicarse exclusivamente al estudio también es un privilegio marcado por el origen social. Mientras el 41,2% de los jóvenes de estrato medio alto se dedica únicamente a estudiar, en el estrato social muy bajo esta cifra desciende drásticamente al 15,6%, reflejando la disparidad de oportunidades.















