
La ONU abre una nueva discusión sobre las reparaciones por la esclavitud
Actualidad02/09/2026
REDACCIÓNUna recomendación del Comité contra la Discriminación Racial sostiene que los daños de la trata transatlántica no pertenecen solo al pasado y plantea nuevas obligaciones estatales.



La discusión internacional sobre las consecuencias de la esclavitud incorporó un nuevo elemento con la publicación de la Recomendación General Nº 40 del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) de Naciones Unidas. El documento sostiene que los Estados que participaron directa o indirectamente en la trata transatlántica y la esclavitud tienen obligaciones actuales frente a los daños derivados de esos procesos. La propuesta vincula las reparaciones históricas con las desigualdades que todavía afectan a las personas afrodescendientes.
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El pronunciamiento no establece una indemnización concreta ni funciona como una sentencia contra un país determinado. Se trata de la interpretación que realiza el CERD sobre las obligaciones asumidas por los Estados que forman parte de la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial. Su importancia radica en que ofrece un marco para futuras políticas públicas, reclamos y decisiones relacionadas con la reparación.
El Comité adoptó la recomendación el 25 de agosto, al finalizar su 118ª sesión, y la publicó el 31 de agosto, durante la conmemoración del Día Internacional de los Afrodescendientes. El texto es resultado de un proceso iniciado en 2024, que incluyó consultas con gobiernos, organizaciones sociales y especialistas. También incorporó aportes escritos y una jornada específica de debate realizada en abril de 2025.
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La propuesta contempla un concepto amplio de reparación. Entre las medidas mencionadas aparecen restituciones, indemnizaciones, rehabilitación, disculpas oficiales, memoriales, reconocimiento de la verdad histórica y garantías de no repetición. El planteo también incluye investigaciones y mecanismos para hacer públicos los hechos relacionados con la esclavitud racial y sus consecuencias.
El CERD sostiene que la reparación no puede limitarse a una compensación económica. El enfoque incorpora medidas destinadas a reducir desigualdades que persisten en el presente y que afectan de manera desproporcionada a las poblaciones afrodescendientes. De esta manera, la discusión incorpora tanto una dimensión material como otra vinculada con el reconocimiento, la memoria y las transformaciones institucionales.
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El argumento central del documento se apoya en la continuidad de la discriminación racial. Para el Comité, los efectos de la esclavitud y el colonialismo no pueden analizarse únicamente como hechos históricos desconectados de las condiciones actuales. La persistencia de esas desigualdades permite vincular los daños históricos con obligaciones jurídicas que continúan vigentes, según la interpretación planteada por el organismo.
El contexto internacional también contribuyó a ampliar esta discusión. La Unión Africana declaró 2025 como Año de las Reparaciones y luego estableció el período 2026-2036 como Década de las Reparaciones, con la esclavitud transatlántica, el colonialismo y el apartheid entre los procesos históricos incluidos en su agenda. En junio, representantes de más de 80 países reunidos en Ghana adoptaron además un marco de 19 puntos que contempla compensaciones económicas, alivio de deuda, restitución de bienes culturales y restos humanos y disculpas oficiales.
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La problemática aparece también en un diagnóstico conjunto difundido por distintos mecanismos de Naciones Unidas. Los organismos señalaron que, 25 años después de la Declaración y Programa de Acción de Durban, todavía existe una distancia importante entre los compromisos internacionales y las condiciones de vida de las poblaciones afrodescendientes. Entre las desigualdades mencionadas figuran dificultades de acceso a vivienda, educación y salud, pobreza y desempleo desproporcionados y diferencias en el trato dentro de los sistemas policiales y judiciales.
El documento incorpora además problemas vinculados con tecnologías contemporáneas. Los expertos de Naciones Unidas advirtieron sobre nuevas formas de discriminación relacionadas con la inteligencia artificial, los sistemas biométricos y los mecanismos de decisión algorítmica. Para el organismo, estas situaciones forman parte de un escenario en el que las consecuencias del racismo pueden reproducirse mediante instituciones y herramientas actuales.
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En ese marco, las reparaciones quedan planteadas como una cuestión que excede la revisión del pasado. El reconocimiento de responsabilidades, la restitución de patrimonio, la modificación de instituciones y la garantía de derechos aparecen vinculados con la necesidad de reducir desigualdades que persisten en el presente. El CERD plantea así que reparar también implica actuar sobre las condiciones que mantienen algunas de las consecuencias de aquellos procesos históricos.
La discusión entra ahora en una etapa centrada en la aplicación de esas propuestas. Los expertos reclaman planes nacionales, financiamiento, indicadores verificables y mecanismos independientes de seguimiento, además de medidas como el alivio de la deuda cuando corresponda. El planteo de Naciones Unidas apunta a que los estándares internacionales sobre racismo y reparación encuentren mecanismos concretos de implementación.
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La Recomendación General Nº 40 se suma así a una agenda internacional que busca transformar el tratamiento de la esclavitud y sus consecuencias. Para el CERD, las reparaciones no constituyen únicamente una cuestión vinculada con hechos ocurridos siglos atrás, sino también con desigualdades que continúan presentes. El debate queda ahora ligado a las decisiones que adopten los Estados y a la capacidad de convertir esos criterios internacionales en medidas concretas.


















