
El representante de Damasco ante la ONU, Ibrahim Olabi, calificó el hecho como un "momento histórico" y confirmó que habrá presencia permanente en el país.



Las nuevas autoridades de Damasco prometieron cooperar con la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) para destruir el arsenal heredado del régimen de Bashar al Asad, derrocado en 2024. En ese marco, autorizaron la presencia permanente de los inspectores del organismo para identificar sitios sospechosos e interrogar a testigos de ataques pasados.
El representante de Siria ante la ONU, Ibrahim Olabi, anunció este jueves ante el Consejo de Seguridad que el país comenzó a destruir las armas químicas de la era del gobierno anterior. Olabi afirmó que se trata de un «momento histórico» y detalló que «este es el primer proceso de destrucción desde que hemos sido liberados del régimen anterior».


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El antecedente más grave del uso de este armamento ocurrió el 21 de agosto de 2013, cuando un ataque químico atribuido al gobierno sirio en Guta Oriental, un suburbio de Damasco, causó más de 1.400 muertos. La cifra fue confirmada en su momento por los servicios de inteligencia estadounidenses.
Posteriormente, bajo la presión de Rusia y Estados Unidos, Siria se adhirió a la OPAQ y aceptó entregar sus reservas de productos tóxicos para su destrucción. Sin embargo, el gobierno de Al Asad no declaró todo su arsenal e intentó engañar a los inspectores, siendo acusado repetidas veces de emplear armas químicas durante los más de 13 años de guerra civil.
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Tras el ataque de 2013, las imágenes de las víctimas conmocionaron al mundo. En ellas se podían ver hombres, mujeres y especialmente niños inconscientes, con espuma en la boca.















