
Un estudio argentino reveló diferencias cognitivas y de sueño en hijos de pacientes con Alzheimer
Enfoques11/09/2026
REDACCIÓNUn estudio del Conicet halló cambios cognitivos y de sueño en personas de 40-60 años con antecedentes de Alzheimer, clave para el diagnóstico temprano.



En pruebas cognitivas que miden del 1 al 10, los hijos de personas con Alzheimer obtuvieron una calificación de 7, mientras que el grupo de control sin antecedentes familiares alcanzó un 8,5. Este es uno de los hallazgos de un estudio argentino que busca nuevas pistas para el diagnóstico temprano de la enfermedad. La investigación también detectó que los hijos de pacientes dormían en promedio media hora más que los controles, aunque con una peor calidad de sueño.
El proyecto está liderado por Carolina Abulafia, psicóloga, doctora en Ciencias Biomédicas e investigadora del Laboratorio de Cronofisiología del Instituto de Investigaciones Biomédicas Biomed UCA-Conicet. El estudio se enfoca en los cambios anatómicos y funcionales del cerebro, así como en las transformaciones cognitivas, circadianas y de sueño en personas en riesgo. Según explicó la científica, el objetivo es anticipar la enfermedad, ya que los primeros cambios cerebrales pueden aparecer entre 20 y 30 años antes que los síntomas.


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La investigación partió de la premisa de que tener un pariente de primer grado con Alzheimer esporádico de inicio tardío es uno de los principales factores de riesgo. Para el estudio, los científicos seleccionaron a 32 hijos de pacientes y a un grupo de control de 28 personas sin antecedentes familiares, todos con edades de entre 40 y 60 años. El objetivo es evaluar qué sucede en sus cerebros y otros procesos fisiológicos antes de cualquier manifestación clínica.
Abulafia aclaró que, hasta el momento, no encontraron ninguna alteración clínica en los hijos de pacientes, como atrofia cerebral o deterioro cognitivo. Sin embargo, los hallazgos sí muestran “diferencias estadísticamente significativas, aunque subclínicas”. Esto significa que, si bien una evaluación médica no detectaría indicios de la enfermedad, los datos científicos revelan cambios que podrían anticipar un desarrollo futuro del Alzheimer.
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Para llegar a estas conclusiones, los expertos evaluaron múltiples variables en los participantes. Se analizaron la memoria, la atención, el lenguaje y los procesos de toma de decisiones, y se realizaron resonancias estructurales y funcionales del cerebro. Además, se efectuaron estudios de tomografía por emisión de positrones (PET) para medir el metabolismo de la glucosa y la acumulación de placas amiloides, un cambio característico de la enfermedad.
En relación a los patrones de descanso, se utilizó un actígrafo durante siete días para examinar el ciclo de sueño y vigilia. Abulafia destacó la relevancia de este aspecto: «Las personas con Alzheimer tienen un sueño fragmentado. Muchos están despiertos a la noche y duermen de día, o bien, experimentan problemas para dormir de corrido».
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El proyecto, que comenzó hace más de una década por iniciativa de Daniel Vigo, referente de la UCA, cuenta con la participación de profesionales del FLENI y especialistas de diversas áreas. La especialista señaló que el desafío a largo plazo es poder diseñar un tratamiento que frene la enfermedad cuando el cerebro aún está sano, y para ello el diagnóstico temprano es fundamental.
Actualmente, el equipo de investigación se encuentra realizando el seguimiento de los sujetos que participaron en el estudio original. Luego de 12 años, volvieron a convocarlos para repetir muchos de los análisis y valorar quiénes desarrollaron la enfermedad o algún indicio de deterioro cognitivo vinculado a ella.















