
La ingeniería detrás de los gigantes del mar: Así se prepara Madryn para recibir más de 80 mil cruceristas
Turismo15/09/2026
REDACCIÓNPuerto Madryn prepara la temporada de cruceros con 44 buques. Exigencias técnicas, logística de transporte y maniobras de amarre en el muelle.



El amarre de un monstruo náutico de más de 300 metros de eslora y 121 mil toneladas sobre la estructura del Muelle Luis Piedra Buena exige un cálculo numérico estricto donde el viento, el mar de fondo y la masa del barco convierten a cada maniobra en un desafío operativo. La aproximación a puerto no admite imprecisiones: las corrientes laterales y la altura de las olas pueden llegar a desplazar una embarcación hasta un metro hacia los costados en sus niveles superiores, forzando la resistencia de los cabos y las defensas del muelle. Ante ráfagas de alta intensidad, el personal en tierra debe solicitar a los mandos navales la activación de los motores laterales del buque para contrarrestar la presión del viento y evitar daños estructurales en las vitas de amarra.
Detrás de la imagen de un crucero atracado en la costa existe una ingeniería logística que comienza formalmente hasta con dos años de anticipación para verificar los requerimientos técnicos del lecho marino y la terminal. El ingreso de buques que superan el diseño original del muelle requiere simulaciones de velocidad de aproximación y diagramación de maniobras de prueba según la dirección de la marea. Con la confirmación de embarcaciones de dimensiones sin precedentes para las próximas temporadas, como el Queen Anne de 323 metros o el Majestic Princess de 330 metros, el área técnica de la Administración Portuaria trabaja de manera coordinada con las agencias marítimas para pasarle todos los detalles de maniobra al capitán antes de que la nave aviste la costa.


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El despliegue operativo en tierra exige una articulación simultánea entre los controles sanitarios, las fuerzas de seguridad y el sistema migratorio nacional para procesar la documentación de miles de visitantes en simultáneo. Según explicó el director operativo de la Administración Portuaria, Martín Liendo, en el aire de #LA17, la gestión de datos de los pasajeros se realiza de manera anticipada para no colapsar la terminal en los días de doble escala: "son 3.000 personas que vienen en algún buque, o 2.000, 2.500. Que decirlo no es fácil, tramitar la documentación es bastante tedioso, pero lo hacen con días de anticipación, así van solucionando todos los problemas que vayan surgiendo". Toda la información procesada por la Aduana y Migraciones se eleva a sistemas de control internacional antes de que los turistas pisen suelo argentino.
El impacto sobre el sistema de transporte terrestre implica un armado sincronizado que moviliza a decenas de unidades de traslado, choferes y guías turísticos para evacuar el playón en un lapso de pocas horas. La logística mayorista coordina la entrega de viandas, las coberturas de seguros y las autorizaciones de circulación para que decenas de colectivos ingresen al área restringida bajo normas específicas de protección del recinto portuario. "Imaginate que ya el mayorista cuando son buques grandes tienen que ingresar 20 colectivos, tienen que coordinar los choferes, los buses, los seguros, las autorizaciones, toda una documentación importante que no te falle absolutamente nada", puntualizó Liendo al detallar en #LA17 el nivel de precisión que requiere la logística en el playón de la terminal.
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La temporada que se avecina muestra un incremento notable en la cantidad de buques anunciados en comparación con el ciclo previo, reflejando el posicionamiento de la ciudad en los itinerarios internacionales de cabotaje. Los registros oficiales marcan un salto de 44 escalas confirmadas que movilizarán un caudal estimado de 84.000 personas entre tripulantes y cruceristas, con picos de actividad concentrados en los meses estivales. La planificación oficial ya se proyecta sobre el mediano plazo, con un volumen de 92.000 visitantes para el período subsiguiente gracias al retorno de naves de gran porte que operan como verdaderas ciudades flotantes.
La consolidación de estas rutas marítimas responde a una labor de comercialización del destino que la provincia y el municipio sostienen durante todo el año mediante rondas de negocios en el exterior. La inclusión de barcos de la naviera Norwegian aportará buques con capacidad para transportar más de 2.500 pasajeros distribuidos en siete cubiertas de desembarco. "Nosotros todas las temporadas, previo a la temporada, tenemos reuniones con el municipio, tenemos reuniones con las autoridades, tenemos reuniones con Prefectura Naval Argentina para ir definiendo los caminos a seguir durante toda la temporada", remarcó el funcionario en el micrófono de #LA17, subrayando la necesidad de mantener controles de tránsito estrictos en los accesos urbanos al muelle.
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El inicio de la actividad náutica está programado para el próximo 24 de octubre con la llegada del primer barco de la temporada a las aguas del Golfo Nuevo. Durante este período previo, el personal operativo del Piedra Buena ejecuta tareas de mantenimiento menor, pintura y embellecimiento en las instalaciones, aprovechando la ventana de tiempo que deja el cese de los desembarques de la flota langostinera. La convivencia de ambas industrias requiere una separación temporal estricta para evitar la interferencia entre la carga pesada y la recepción del turismo internacional.
El trabajo cotidiano en la sala de mando de los cruceros combina la lectura automatizada de instrumentos con el conocimiento empírico de los prácticos locales encargados de conducir el barco hacia el sitio de amarre asignado. Durante las jornadas de viento intenso, la comunicación entre el capitán de la nave y la jefatura del muelle se mantiene abierta para vigilar de cerca la tensión de las amarras de acero. Una rotura accidental de los puntos de sujeción obligaría a ejecutar reparaciones de urgencia en el día para no comprometer el ingreso del buque previsto para la jornada siguiente.
La prueba de fuego para la infraestructura de la terminal portuaria se renovará con la llegada constante de buques en días consecutivos durante enero y febrero. El margen de error para la operatividad local se reduce a cero cuando el mal tiempo golpea la bahía y la fuerza de las olas amenaza con desestabilizar la amarra de las embarcaciones más grandes del mundo.















