
El cine de terror independiente encuentra en Chubut locaciones, actores e historias propias
Chubut17/09/2026
REDACCIÓNLas producciones realizadas en la región recorren festivales de Argentina y Latinoamérica mientras sus realizadores aprovechan espacios cotidianos.



El cine de terror independiente encontró en Chubut una forma particular de contar historias: trabajar con recursos limitados, equipos reducidos y escenarios que forman parte de la vida cotidiana. Esa combinación permitió que distintas producciones locales llegaran a festivales y muestras, con trabajos que ahora comienzan a circular fuera de la provincia.
Uno de esos proyectos es Memorias de un Vampiro, un cortometraje producido por Cine Indie Trelew y protagonizado por el actor José Luis “Pocho” Camiña. La película pasó por el festival Nieve Roja de El Bolsón, donde recibió un reconocimiento que incluyó la posibilidad de proyectarla en una sala de Buenos Aires.


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Camiña explicó en una entrevista realizada en #LA17 que el circuito independiente permite reunir trabajos de distintos realizadores de la zona. En ese marco se realizó La Velada Oscura, una muestra que reunió nueve cortos vinculados con el género y permitió acercar al público producciones que habitualmente no llegan a las carteleras comerciales.
La circulación de estas películas tiene características diferentes a las de un largometraje comercial. Los cortos suelen recorrer festivales y muestras a través de distribuidoras, mientras sus realizadores buscan nuevas oportunidades de exhibición. “Cuanto más largas son las producciones por ahí muchas veces la gente cuando ve una película en el cine es una hora, un largometraje, estamos hablando de 40 minutos un mediometraje, hasta 25, 26 minutos un cortometraje”, señaló Camiña.
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El actor también puso el acento en el trabajo que queda detrás de cada minuto proyectado. La falta de grandes estructuras de producción obliga a sostener los proyectos con equipos pequeños y mucho trabajo previo. “Por cada minuto de ese hay horas de producción, meses”, explicó durante la entrevista.
Esa modalidad también transforma los lugares conocidos. Memorias de un Vampiro fue filmada casi totalmente en Dolavon, donde espacios habituales fueron convertidos mediante recursos cinematográficos en escenarios completamente diferentes. La antigua Mercante, por ejemplo, sirvió para representar varias locaciones dentro de la historia.
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“Se filmaron varias escenas de Memorias de un Vampiro que representan distintos lugares, distintas locaciones, desde una iglesia hasta una prisión y se filmó todo en el mismo lugar”, contó Camiña. Esa posibilidad de reconocer un sitio conocido dentro de una ficción agrega otro atractivo para el público local, que puede identificar calles, edificios o paisajes detrás de la construcción cinematográfica.
La experiencia no comenzó con esta película. Camiña había participado anteriormente en El Farol de Mandinga, otro trabajo de Cine Indie que recorrió distintos espacios del Valle Inferior del río Chubut y que actualmente ya puede verse en internet. El vínculo generado durante aquella producción derivó en su incorporación como protagonista de Memorias de un Vampiro.
El recorrido de la película continúa fuera de la provincia. Después de su paso por Nieve Roja y de la proyección en Buenos Aires, el cortometraje fue seleccionado para un festival en Guatemala, lo que amplía su circulación hacia otros países de Latinoamérica. La productora, además, mantiene nuevos proyectos que podrían volver a utilizar locaciones de la región.
Para Camiña, el interés por el terror tampoco se limita a la presencia de monstruos o situaciones sobrenaturales. El actor considera que el género permite plantear preguntas sobre el comportamiento humano a través de personajes que representan distintas formas del miedo. “Lo que me pasa a mí con el género de terror, que lo fui aprendiendo también al meterme un poquito adentro, fue esto de pensar sobre, más allá de los monstruos que se ven en pantalla, sobre la naturaleza del ser humano”, sostuvo.
Esa mirada aparece vinculada con una característica del cine independiente que el actor considera central: el trabajo colectivo. En lugar de concentrarse únicamente en figuras individuales, estas producciones suelen construirse mediante grupos pequeños de artistas, técnicos y realizadores que comparten tareas y recursos.
En ese circuito aparecen productoras de la zona como Cine Indie o Cormorán Mutante, junto con festivales especializados que funcionan como espacios de encuentro para trabajos que tienen pocas posibilidades de acceder al circuito comercial. Para Camiña, acercarse a esas propuestas también representa una manera concreta de acompañar a quienes sostienen las producciones con recursos propios.
El actor planteó que ese acompañamiento resulta especialmente importante para un sector que trabaja fuera de las estructuras comerciales habituales. “Cuando se enteran de estas cuestiones independientes que se acerquen, que se sumen a estos estrenos que se suelen hacer porque ese apoyo es fundamental para los realizadores que con mucho esfuerzo y a fuerza de pulmón nomás logran estas producciones”, expresó.
Mientras Memorias de un Vampiro continúa su recorrido por festivales, la experiencia deja también una señal sobre las posibilidades que ofrece la región para producir ficción. Dolavon, Trelew, el Valle y otras localidades pueden transformarse en escenarios cinematográficos sin dejar de ser reconocibles para quienes viven allí, combinando recursos locales con historias capaces de viajar mucho más allá de Chubut.















