
La industria perdió más de 350.000 empleos y proyectan el cierre de 3.300 fábricas en 2026
Actualidad18/09/2026
REDACCIÓNUn informe de I+D advierte que más de 1.500 empresas cerraron este año, y empleos registrados cayeron abruptamente desde noviembre de 2023.



El empleo formal en la industria argentina registró una pérdida de 354.128 trabajadores desde noviembre de 2023. Solamente en el mes de junio se perdieron unos 12.260 puestos registrados, sumando empleos privados, públicos y de personal de casas particulares. Estas cifras reflejan el profundo deterioro que atraviesa el sector productivo.
En este escenario, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aparece como una de las principales herramientas del Gobierno para atraer capitales. Sin embargo, un informe de Misión Productiva calculó que los 21 proyectos aprobados prometen 95.158 puestos de trabajo, lo que equivale a solo el 28% del empleo perdido. La diferencia es aún mayor si se considera el empleo directo y permanente, que alcanzaría los 13.400 puestos, apenas el 4% del total.


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La crisis se manifiesta en el cese de operaciones de miles de establecimientos. La consultora I+D, dirigida por el exdirector ejecutivo de la UIA Diego Coatz, contabilizó más de 1.500 empresas industriales que dejaron de operar durante el año. El estudio proyecta que la cifra podría ascender a 3.300 si se mantiene la dinámica actual.
El informe elaborado por Coatz es contundente al describir la situación del sector. «No es una destrucción creativa. Es destrucción y punto. Si esta dinámica continúa, y con 4.000 industrias en mora, en 2026 podrían cerrar unas 3.300», señala el documento. La caída de la producción industrial en julio, que fue del 5% respecto de junio y del 4,9% interanual, confirma la tendencia negativa.
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Durante las últimas semanas se acumularon nuevos conflictos que evidencian el alcance de la crisis. La multinacional de rulemanes SKF cerró su planta de Tortuguitas tras más de cinco décadas de actividad, Granja Tres Arroyos abrió un frente en Ezeiza con suspensiones y retiro de maquinaria, y la acería DIN S.A., con 56 años de trayectoria, también cerró sus instalaciones.
Un industrial que participó del proceso de desarme de SKF describió el impacto de la medida. «Ayer fui a SKF, dan ganas de llorar. Están cortando toda la fábrica con amoladora, todo vendido a pedazos», relató el empresario, quien agregó que algunos operarios con entre 10 y 28 años de antigüedad fueron convocados temporalmente para tareas de mantenimiento. «Están vendiendo por chatarra el trabajo de una vida», sostuvo.
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La caída de la demanda interna es uno de los principales factores que explican este escenario. Un empresario autopartista consultado por Ámbito señaló que el mercado argentino de su compañía se contrajo un 30% y no descartó reducir aún más su estructura. La alternativa que analiza es concentrarse exclusivamente en las exportaciones, lo que implicaría una menor presencia industrial orientada al mercado local.
El problema se extiende también a los mercados de maquinaria usada, donde la oferta de equipos disponibles para remates aumenta a medida que más fábricas cierran. Sin embargo, la demanda no acompaña y muchas máquinas que podrían seguir siendo productivas terminan perdiendo su valor. Como consecuencia, aparecen compradores interesados únicamente en el material que pueden recuperar como chatarra.















