
El Proyecto Suncatcher busca establecer centros de IA alimentados por energía solar, enfrentando desafíos como la radiación y los altos costos.



El 1 de octubre, Google pondrá en órbita un satélite experimental con capacidad de cómputo para responder consultas sencillas de inteligencia artificial (IA) desde el espacio. Este lanzamiento representa el primer paso del Proyecto Suncatcher, una iniciativa que busca situar centros de datos de IA en órbita para aprovechar la energía solar y reducir la dependencia de infraestructuras terrestres.
La compañía confirmó a la agencia EFE el jueves que el satélite prototipo, denominado MVP, será cargado en un cohete Falcon 9 de SpaceX en la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, cerca de Santa Bárbara (California). El objetivo de esta misión es probar sus unidades de procesamiento tensorial (TPU) en el espacio por primera vez, avanzando hacia una arquitectura de aprendizaje automático orbital.


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El prototipo no es un centro de datos completo, sino un precursor experimental equipado con cuatro chips TPU especializados. Estos chips, en conjunto, alcanzan la capacidad de cómputo de un único servidor de un centro de datos tradicional, según precisó la compañía.
Los paneles solares del satélite suministrarán a los chips apenas alrededor de un kilovatio de potencia, comparable a la energía requerida para hacer funcionar un secador de pelo. De acuerdo con The New York Times, que tuvo acceso al satélite, este suministro energético es un componente clave del plan.
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Sin embargo, el Proyecto Suncatcher enfrenta múltiples desafíos, entre ellos la necesidad de resistir la radiación espacial y la dificultad de amortizar los elevados costos asociados con la colocación de equipos más allá de la atmósfera, según informó The New York Times. A pesar de estos obstáculos, líderes de la IA como Elon Musk, Jeff Bezos y Sam Altman han expresado su apoyo a la idea de contar con centros de datos orbitales.
Este satélite fue construido en colaboración con investigadores de Planet y es el resultado de años de trabajo y representa el primero de muchos hitos de investigación por venir, añadió Google. El proyecto avanza en un contexto donde aumenta la impopularidad de los grandes centros de datos en la Tierra.
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