
La producción de huevos en Argentina superará los 20.000 millones de unidades en 2026
Actualidad07/10/2026
REDACCIÓNCon más de 62 millones de gallinas ponedoras, el país es el mayor consumidor per cápita mundial, con casi 400 huevos por persona al año.



El plantel nacional de gallinas ponedoras en Argentina superó los 62 millones de aves durante el último año, registrando un crecimiento cercano al 9%. Las proyecciones indican que esta cifra podría alcanzar entre 65 y 67 millones durante 2026, mientras que la producción anual pasaría de 19.000 millones de huevos en 2025 a más de 20.000 millones.
Según Javier Prida, presidente de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA), este crecimiento es el resultado de una inversión sostenida en genética y tecnología. «El crecimiento de la industria no es casualidad», afirmó, y agregó que la expansión exige acompañar el ritmo con los más altos estándares sanitarios para asegurar la sustentabilidad del sector. Las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos concentran cerca del 70% de la producción nacional.


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Este liderazgo productivo se corresponde con el consumo, ya que Argentina registra el mayor índice per cápita del mundo, con cerca de 400 unidades por persona al año. La diferencia es notable dentro de la región: Brasil alcanza los 283 huevos por habitante y Chile unos 251, mientras que el promedio latinoamericano se ubica en 304. De esta manera, el consumo argentino supera en un 40% al brasileño y en casi un 60% al chileno.
Parte de este protagonismo se explica por su perfil nutricional, ya que una porción de dos huevos aporta alrededor de 13 gramos de proteínas de alta calidad. Además, contiene vitaminas B12 y D, ácido fólico, biotina y minerales como fósforo, hierro y selenio. También se destaca su aporte de colina, un nutriente esencial para el funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso.
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En cuanto a los mitos, durante años se limitó su consumo por el colesterol, pero hoy se entiende que el riesgo cardiovascular depende de la alimentación en su conjunto. Del mismo modo, el color de la cáscara no determina su valor nutritivo, ya que este depende de la genética de la gallina. Por lo tanto, los huevos marrones no son nutricionalmente superiores a los blancos.
Otro mito extendido es que consumirlo crudo aprovecha mejor sus nutrientes, cuando en realidad la cocción mejora la digestibilidad de las proteínas y reduce el riesgo de contraer salmonella. Tampoco es recomendable lavar los huevos antes de guardarlos, porque la cáscara posee una barrera protectora natural que se altera con el agua, favoreciendo el ingreso de microorganismos.
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El trabajo sanitario es clave en la industria, bajo el concepto de Una Salud, que vincula la salud animal, humana y ambiental. «Cuando protegemos la salud de las aves, contribuimos también a una producción de alimentos segura y sostenible», explicó Eugenia Sanz, directora de la Unidad de Negocios de Avicultura de MSD Salud Animal. Este enfoque guía el desarrollo de soluciones para prevenir enfermedades en un sector en constante evolución.
En Argentina, la prevención de enfermedades y la bioseguridad en las granjas son pilares para una producción eficiente. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) establece los requisitos sanitarios para los establecimientos avícolas. Estas medidas incluyen planes sanitarios específicos y la intervención obligatoria de profesionales veterinarios responsables para proteger la producción nacional.















