
Condenan a un colegio por las graves quemaduras de una alumna durante un experimento de química
Policiales12/10/2026
REDACCIÓNLa Justicia cordobesa halló al colegio responsable de las quemaduras que causaron a una alumna incapacidad permanente tras internación.



El Juzgado en lo Civil y Comercial de 51° Nominación de Córdoba calificó la relación entre un establecimiento educativo y sus alumnos como un “verdadero contrato de consumo”. En su fallo, el juez Gustavo Massano sostuvo que la institución asume el rol de proveedora del servicio de enseñanza, mientras que la alumna adquiere el carácter de consumidora y destinataria final.
El incidente ocurrió mientras dos adolescentes realizaban un experimento conocido como “la serpiente del faraón”, que involucraba la manipulación de elementos inflamables. Durante la actividad, una de las compañeras de la víctima agregó alcohol a una mezcla, lo que generó una deflagración y una expansión ígnea que alcanzó de lleno a la damnificada.


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Como consecuencia, la joven de 17 años sufrió quemaduras de extrema gravedad en distintas partes del cuerpo. La estudiante permaneció internada en terapia intensiva durante 70 días, fue sometida a decenas de intervenciones quirúrgicas y afrontó un prolongado proceso de rehabilitación que le dejó una incapacidad psicofísica permanente.
El magistrado consideró que manipular fuego y alcohol es una actividad riesgosa y que la conducta irreflexiva de un adolescente es una contingencia previsible que la escuela debe contemplar. El fallo encuadró el caso en el régimen de responsabilidad objetiva establecido por el artículo 1767 del Código Civil y Comercial de la Nación.
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La pericia técnica en higiene y seguridad, junto con otras pruebas, demostró que el laboratorio del colegio no contaba con elementos básicos de protección personal ni con las medidas de seguridad necesarias. Además, el juez señaló que la institución omitió aplicar su propio manual de seguridad para el laboratorio.
Se constató también una supervisión insuficiente del alumnado durante la clase. Una sola docente estaba a cargo de supervisar simultáneamente a múltiples grupos que realizaban la prueba de fuego, sin ayudantes de laboratorio y sin haber revisado la idoneidad de los recipientes de alcohol traídos por los estudiantes.
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La institución demandada había solicitado ser eximida de responsabilidad, argumentando que el hecho se debió a la conducta impropia de otra estudiante. Por su parte, la compañía de seguros alegó que se trató de un caso fortuito, pero ambas defensas fueron desestimadas por el juez.















