
Un informe revela que la maternidad ya no es un mandato social en la Argentina
Enfoques18/10/2026
REDACCIÓNUn informe revela que el 67% de argentinos ve la maternidad como no obligatoria, en un país con la fecundidad más baja de su historia.



Un estudio sobre la percepción de la maternidad en Argentina reveló que el 67% de las personas en edad de procrear afirma que tener hijos dejó de ser un mandato social. La investigación, a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas, también arrojó que el 78% de los encuestados considera que no todas las personas tienen la intención de ser padres o madres.
Este cambio cultural se refleja en las estadísticas demográficas del país, que muestran un descenso de casi el 50% en los nacimientos durante los últimos diez años. Las cifras oficiales indican que se pasó de 777.012 nacimientos en 2014 a 413.135 en 2024, junto a un corrimiento de la maternidad hacia edades mayores y una tasa de fecundidad de 1,3 hijos por mujer, la más baja de la historia.


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En este contexto, la decisión de tener hijos se vincula cada vez más con la planificación y las condiciones de vida. «La familia no se ‘tiene’ sino que se planifica cuando hay varias cosas resueltas idealmente, o al menos algunas de ellas: trabajo, vivienda, estabilidad económica, deseo real versus mandato», explicó Mariela Mociulsky, CEO de la consultora de tendencias Trendsity.
Por otra parte, la transformación convive con la visibilidad en redes sociales de figuras como las "tradwives", que promueven roles de género tradicionales. Según Mociulsky, esto no es necesariamente una contradicción, sino una respuesta a la incertidumbre. «La nostalgia no es por el pasado real sino por lo que prometía contención y seguridad. No es que extrañen ocuparse de las tareas del hogar, sino un contexto familiar presente, no estar solas para la crianza, o no vivir la decisión con tanta incertidumbre», señaló la especialista.
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La experta sostiene que una mujer puede priorizar su carrera y al mismo tiempo sentirse atraída por representaciones tradicionales de la familia, en una búsqueda de equilibrio. «No es contradicción, es la misma búsqueda: que maternar no sea una renuncia a la autonomía, y que la autonomía no sea sinónimo de soledad», sostuvo Mociulsky.
Frente a este escenario, surgen nuevas redes de acompañamiento para compartir experiencias y desafíos. La consultora Trendsity identifica este fenómeno con el concepto de “tribus de crianza”, comunidades que se forman tanto en espacios cotidianos como en plataformas digitales para intercambiar información y consejos.
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Además, la resignificación del cuidado se extiende a otros vínculos afectivos. La categoría de “madre” se vuelve más abarcativa, incluyendo el cuidado de un sobrino, una familia ensamblada o una mascota. «El Día de la Madre no desaparece, sino que se resignifica», afirmó Mociulsky, y agregó que la fecha «ya no celebra solo a la que parió, celebra a la que cuida».
Un dato que refleja las nuevas formas de convivencia y organización afectiva es que en la Ciudad de Buenos Aires hay casi el doble de mascotas que de niños menores de 14 años. Este fenómeno, según el informe, no se trata de que los animales reemplacen a los hijos, sino que responde a una reorganización del cuidado influida por los costos y las condiciones de vida actuales.















