Anticipan que las redes pluviales argentinas no están preparadas para el nuevo clima de "El Niño"

Actualidad18/10/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Ante un fenómeno de El Niño, el más intenso en décadas, y lluvias concentradas, una compañía advierte sobre la urgencia de adaptar la infraestructura hídrica.

Inundación en Ecuador ilustrativa
Inundación en Ecuador ilustrativa

Las inundaciones le cuestan a la Argentina un promedio de US$ 1.000 millones por año, según datos del Banco Mundial. En este contexto, especialistas advierten que prevenir es más económico que reparar y que la ventana para actuar es ahora, antes de que el fenómeno de El Niño alcance su pico de intensidad.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó que El Niño podría alcanzar una fuerza considerable hacia fines de 2026. El pronóstico anticipa lluvias superiores a lo normal para octubre, noviembre y diciembre en el Litoral, parte de Santa Fe, Córdoba, Cuyo, La Pampa, el oeste bonaerense y el noreste patagónico.


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El problema se agrava porque la mayor parte de los desagües urbanos se diseñó con parámetros de otra época y no tuvo renovación integral. Un caso extremo ocurrió en Bahía Blanca el 7 de marzo de 2025, cuando cayeron 290 mm en 12 horas, desbordando la red y casi triplicando el récord diario de 1933. Cuando una red pluvial colapsa, el agua puede ingresar a las cloacas y provocar desbordes de líquidos con riesgo sanitario.

Sandra Perez, directora de producto de Amanco Wavin, señaló que el desafío actual es complejo. «Estamos enfrentando lluvias actuales con una parte de la infraestructura concebida bajo parámetros del siglo pasado. El desafío no es solamente reemplazar cañerías: es repensar cómo captamos, conducimos, retenemos y eventualmente reutilizamos el agua dentro de las ciudades», afirmó.


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Además, el crecimiento urbano suma otra variable al problema del drenaje. Cada nueva calle asfaltada, estacionamiento o edificio reduce la superficie de suelo que puede absorber el agua de lluvia de forma natural. Esto provoca que una mayor proporción de agua escurra por la superficie a gran velocidad, exigiendo más a los sistemas de captación.

En ese marco, desde la compañía sostienen que el fenómeno climático expone una debilidad preexistente en la infraestructura urbana. «El Niño no crea el problema: lo deja a la vista. Agrandar los caños ya no alcanza; hay que ampliar las redes pero, al mismo tiempo, también darle al agua lugares donde quedarse», agregó Perez.


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Por este motivo, Amanco Wavin propone avanzar hacia el concepto de “ciudad esponja”, que busca retener y administrar el agua para reducir la presión sobre los sistemas de drenaje. Entre sus líneas de acción se incluye el diagnóstico de redes, la renovación con materiales de larga vida útil como el PVC, la rehabilitación de tuberías sin zanja y el mantenimiento preventivo de sumideros.

Los registros de precipitaciones ya evidencian el nuevo escenario climático en distintas partes del país. Buenos Aires acumuló 1.159,3 mm de lluvia durante 2024, mientras que Rosario pasó de un mínimo histórico en 2022 a 1.062,9 mm en 2024, superando además su récord invernal en 2025.

El cambio en los patrones de lluvia no es uniforme en todo el territorio nacional, lo que obliga a considerar las particularidades regionales. Según el SMN, las nuevas normales climatológicas en Mendoza muestran un aumento de las precipitaciones del orden del 8% al 9% respecto del período de referencia anterior.

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