
Advierten sobre el aumento de la malnutrición por la crisis en comedores comunitarios
Actualidad18/10/2026
REDACCIÓNMédicos y nutricionistas alertan que la dieta en centros comunitarios, basada en carbohidratos, acelera el déficit de crecimiento en poblaciones vulnerables.



Médicos y nutricionistas advirtieron sobre el impacto de la escasez de recursos en los comedores, donde la imposibilidad de comprar carnes, lácteos o verduras frescas ha derivado en menús monótonos basados en fideos, arroz y harina. Esta dieta precaria, alertan, no cubre las necesidades básicas y acelera los casos de malnutrición y déficit de crecimiento, afectando principalmente a niños y jubilados.
El incremento en la demanda de asistencia alimentaria es sostenido en distintos puntos del país, como consecuencia de la desocupación y la suba de precios. Natalia “Naty” Molina, responsable de un comedor en Villa 21-24, explicó que en el último año la cantidad de asistentes aumentó un 50%, pasando a atender a 900 personas con un equipo de solo 16 voluntarios.


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En el sur del conurbano bonaerense, la situación es similar. Fernanda, titular de un merendero, relató que antes asistían 60 chicos y hoy reciben a cerca de 100, muchos de ellos provenientes de barrios aledaños. A causa de esta crisis, miles de establecimientos se vieron forzados a reducir sus días de atención o a racionar las porciones para poder continuar funcionando.
Para evitar el cierre, muchos centros apelan a la solidaridad comunitaria a través de donaciones de comercios y ferias vecinales para recaudar fondos. Sin embargo, los coordinadores señalan que estas medidas son insuficientes para compensar la falta de asistencia estatal a gran escala, lo que deja a muchos depósitos vacíos.
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Molina, también referente de la Corriente Villera Independiente, detalló las dificultades que enfrentan para sostener su labor. «Nos dividimos la comida que nos manda el Gobierno en cuatro comedores de la zona, pero no alcanza. Subsidio no recibimos así que nos autogestionamos y se nos hace difícil sostener el gas, necesitamos ollas, utensilios, un anafe, y una cocina con horno», aseguró.
La situación ha llegado a un punto crítico en el que los comedores no pueden dar respuesta a todos los que se acercan. «Viene cada vez más gente, pero lamentablemente no podemos ayudar a todos. Son tantos los que llegan que les decimos que se anoten en una lista de espera y que si alguien no viene más les avisamos para sumarlos», reconoció Molina.
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Por otra parte, Álvaro Chandi, colaborador en la misma organización, señaló que asisten a 250 familias con almuerzo y cena. Chandi criticó que a las cocineras no se les ofrece ningún tipo de subsidio. Además, denunció que el Gobierno de la Ciudad les exige registrar nombre, apellido y DNI de cada persona asistida, lo que representa un trabajo extra no remunerado para los voluntarios.















