
Adenoides y amígdalas en niños: cuándo se recomienda la cirugía y cuáles son los umbrales de infección
Actualidad23/10/2026
REDACCIÓNUna otorrinolaringóloga explica los criterios internacionales para una operación quirúrgica, como siete anginas anuales, además de otros síntomas de alerta para padres.



La guía internacional de referencia establece umbrales claros para evaluar una cirugía de amígdalas en la infancia. Se considera la intervención cuando un niño padece siete o más anginas en el último año, cinco o más por año durante dos años, o tres o más por año a lo largo de tres años.
Las amígdalas y las adenoides son un tejido linfático que actúa como una barrera contra virus y bacterias que ingresan por la boca y la nariz. Según la médica especialista en Otorrinolaringología, Ana Cofré, las adenoides, también conocidas como “vegetaciones”, se encuentran detrás del paladar y alcanzan su mayor tamaño entre los 2 y los 6 años.


OTRAS NOTICIAS:
Existen varias señales que deberían alertar a los padres sobre un posible agrandamiento de adenoides y amígdalas. Entre los síntomas se incluyen ronquidos con pausas en la respiración durante el sueño, la respiración habitual por la boca, voz “tapada” de forma persistente, otitis a repetición o la presencia de líquido en el oído, que puede comprometer la audición. También se suman las sinusitis frecuentes, el mal aliento y los sangrados de nariz.
La doctora Cofré destacó que la apnea de sueño es una de las principales preocupaciones, ya que el niño «deja de respirar unos segundos, baja el oxígeno en sangre y se despierta muchas veces sin que nadie lo note». Como consecuencia, al día siguiente puede mostrarse cansado, irritable o con dificultades de rendimiento. Para confirmar el diagnóstico, además de la revisión física, se puede indicar un estudio del sueño.
OTRAS NOTICIAS:
Un caso testigo es el de Facundo, un niño de 9 años que padecía anginas recurrentes, gripes encadenadas y hasta neumonía, acompañado de ronquidos y despertares nocturnos. Su madre, Analía Tolosa, relató que tras la cirugía su hijo «dejó de roncar, de despertar seguido, respiraba mucho mejor y podía ingerir sus alimentos sin tener náuseas».
Sin embargo, no todo agrandamiento de amígdalas es problemático. La especialista explicó que «en muchos chicos es parte del desarrollo» y que factores como las infecciones, alergias, irritantes y el reflujo pueden causar su crecimiento. Cofré añadió que «el jardín, con su intercambio de mocos, suma lo suyo».
OTRAS NOTICIAS:
Antes de decidir una intervención quirúrgica, se exploran otras alternativas de tratamiento según la causa del problema. La médica Cofré mencionó el uso de corticoides en aerosol nasal o antihistamínicos en caso de alergias, y antibióticos si la infección es de origen bacteriano. La cirugía se evalúa únicamente si estas opciones no resultan efectivas para resolver el cuadro.
La operación no previene resfríos ni tos, sino que apunta a solucionar otros problemas como la apnea o las molestias al hablar y respirar. La doctora Cofré aclaró que la intervención «no hace que el chico tenga menos resfríos ni menos tos. Resuelve otros problemas».
El procedimiento quirúrgico suele ser ambulatorio, programándose al menos dos semanas después de cualquier infección activa. La recuperación de una operación de adenoides toma entre dos y tres días, mientras que el dolor al tragar por una cirugía de amígdalas puede extenderse hasta dos semanas. Aunque el sangrado es poco frecuente, es crucial acudir a la guardia si aparece en las primeras 24 horas o cerca del séptimo día postoperatorio.















