




Nuevamente Gaiman se sumó a "La noche de los museos", una iniciativa que recorre el mundo proponiendo que los sitios históricos de cada lugar abran sus puertas y ofrezcan actividades fuera de su horario habitual. Y la localidad valletana demostró su rico patrimonio arquitectónico, cultural y, sobre todo, su presente lleno de desafíos.
Es así que la Primera casa del pueblo que data de 1874, el Museo Histórico Regional, la Biblioteca Richard Berwyn, la Capilla Bethel, el Museo Tehuelche-Mapuche, entre otros sitios públicos junto a comercios como el Almacén Central y representativas casas de té abrieron sus puertas el sábado desde las 18 y cerraron luego de las 22 ofreciendo en cada caso un show artístico, un espacio de lectura, una degustación.
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El público local y los vecinos de Trelew, Rawson y Puerto Madryn respondieron sumándose a los atractivos propuestos de modo gratuito que podían recorrerse en el bus que paraba en cada sitio, demostrando que estas acciones complementan las tradicionales opciones del valle en materia turística.
Al inicio de la noche, el municipio de Gaiman, organizador del evento, distinguió a Mary Zampini por su destacada labor en la celebración del Sesquicentenario de Gaiman. Especialmente por su dirección del espectáculo "Gaiman, un pueblo junto al río" y posteriormente se presentó la Cátedra de Ensamble a cargo del Prof. Milton del Real.
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Gaiman vive un momento de gran proyección internacional ya que la semana pasada junto a Trevelin fue galardonada en el marco del "Best Tourism Villages" de la Organización Mundial del Turismo. Este reconocimiento destaca su preservación cultural y promoción de un turismo responsable.
Ambas localidades compitieron con otros seis postulantes argentinos, demostrando su dedicación al desarrollo local respetuoso. "Este es un logro para nuestra identidad y nuestras comunidades", expresaron autoridades locales. Recibió el premio en nombre de Gaiman su directora de Turismo Marcela Plust.
Gaiman se caracteriza por su herencia galesa. La arquitectura, la gastronomía y la calidez de su gente son pilares de su atractivo. La tradición se vive en cada rincón, desde sus casas de té hasta sus festivales galeses.



