El presidente de la Nación, Alberto Fernández, inauguró este domingo el 138° período de Sesiones Ordinarias del Congreso Nacional. Con un discurso moderado y que duró una hora y veinte minutos, se refirió a la pesada herencia recibida, realizó un balance de lo realizado en sus primeros 81 días de su gobierno y planteó una agenda transformacional, notablemente ambiciosa.

El tono del discurso fue conciliador, y desde el punto de vista simbólico trató de fortalecer su rol institucional, al igual que lo hiciera el 10 de diciembre en su asunción. De hecho, como dice Sergio Berensztein, fue un discurso lleno de “qués” y con muy escasos “cómos”. Y esto, en política constituye un riesgo enorme: plantear objetivos demasiado pretenciosos y luego, cuando hay que llevarlos a la práctica, percatarse de que no se cuenta con los instrumentos y los recursos materiales y humanos para satisfacer las expectativas creadas.

Sin duda, el pasaje más fuerte de su mensaje, que arrancó el aplauso del público dentro y fuera del recinto, fue cuando anunció que en diez días presentará un “Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo que legalice el aborto en el tiempo inicial del embarazo y permita a las mujeres acceder al sistema de salud cuando toman la decisión de abortar”, convirtiéndose en el primer presidente en la Argentina que envíe un proyecto que contemple este tema y cumpliendo con su promesa de campaña.

 

Agregó que estará acompañado por otro que instaure el Plan de los 1000 días, para garantizar la atención y el cuidado integral de la vida y de la salud de la mujer embarazada y de sus hijos o hijas en los primeros años de vida, con el fin de “reducir significativamente las tasas de mortalidad y desnutrición, proteger los vínculos tempranos, el neurodesarrollo y la salud de madres e hijos de manera integral”.

Fernández habló del gas, el petróleo y la minería

“Los hidrocarburos serán una palanca para el desarrollo productivo de nuestro país. Vamos a extraer los recursos a partir de un entramado productivo tecnológico y diversificado en todas las provincias argentinas, por eso, enviaré a este Congreso un proyecto de Ley para el desarrollo del sector hidrocarburífero y minero que promueva y estimule la inversión nacional e internacional en el sector y facilite el desarrollo de la cadena de valor industrial, tecnológica y de servicios que nos permita crear cientos de miles de empleos directos e indirectos en los próximos años”.

“En materia minera también tenemos grandes posibilidades pendientes, con pleno respeto a estándares ambientales y participación social. En particular, la minería metalífera y la del litio se presentan como grandes oportunidades para aumentar las exportaciones argentinas”.

Es positivo contar con líderes ambiciosos, que tengan una visión amplia y sofisticada del país. Fernández quiere ser un institucionalista que genera e impulsa políticas de largo plazo, pero el país lo obliga a estar focalizado en el cortísimo plazo para enfrentar una urgencia que el mismo se encargó de subrayar. Se trata de una contradicción determinante, pues no se pueden hacer las dos cosas al mismo tiempo: si estás en una crisis tan profunda (“terapia intensiva”), la clave es tener un plan para salir de ella.

Fuentes: Ambito, El Cronista, Infobae, Propias