

La Cámara de Comercio volvió a pedir la eliminación del SEM y encendió la discusión por la carga tributaria municipal. Su presidente, Sebastián Aguirre, advirtió que los aumentos previstos para 2026 y la doble imposición de la Tasa de Abasto asfixian al sector, en un reclamo que hoy comparten comercios de Trelew y Puerto Madryn.
El presidente de la Cámara de Comercio de Comodoro Rivadavia, Sebastián Aguirre, encendió una señal de alarma sobre la presión fiscal que enfrentan los comercios de la ciudad. Sostuvo que el escenario actual “es insostenible” y pidió revisar de manera urgente el esquema impositivo municipal. El planteo ya no es exclusivo de Comodoro: las cámaras empresarias de Trelew y Puerto Madryn vienen realizando reclamos similares, alertando por el impacto que tienen tasas, actualizaciones automáticas y tributos superpuestos en un contexto de caída de ventas.
Aguirre reiteró que el primer gesto de alivio debería ser la eliminación del Sistema de Estacionamiento Medido (SEM). La entidad sostiene que el cobro funciona como un costo indirecto que desalienta a los clientes y deteriora aún más la situación de los comercios del microcentro. “Hay que eliminar el SEM o, al menos, suspenderlo en fechas especiales para incentivar el consumo”, planteó.


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Esa discusión, sin embargo, fue apenas la puerta de entrada para un debate más profundo. La Cámara alertó que los aumentos previstos en la Ordenanza Tributaria 2026 se aplican sobre un piso muy alto, después de subas del 25% al 35% entre julio y agosto de 2025. La actualización bimestral de tasas, advirtió Aguirre, puede terminar ubicándose “por encima de la inflación real”, agravando un cuadro en el que muchos comercios ya evalúan si seguir abiertos.
El dirigente remarcó que la presión fiscal municipal sube cuando la actividad cae y los costos se disparan. Y advirtió que Comodoro no es una excepción. En Trelew, los comerciantes expresaron preocupación por los incrementos de Ingresos Brutos y por tasas que se aplican incluso cuando la facturación no crece; mientras que en Puerto Madryn, asociaciones empresarias pidieron revisar tributos locales y suspender aumentos automáticos que afectan la competitividad. Para Aguirre, esa coincidencia territorial demuestra que la problemática “ya es regional” y necesita un abordaje común.
Uno de los puntos más sensibles es la Tasa de Abasto, que la Cámara de Comercio de Comodoro considera aplicada de forma extendida y, en algunos casos, como doble imposición. “Todo alimento envasado paga tasa en Comodoro pese a que ya viene con un tributo abonado en origen. Eso hace que cualquiera que vende comestibles pague dos veces”, explicó Aguirre. La situación se repite en Trelew, donde comerciantes advierten que el tributo se superpone con controles provinciales; y en Madryn, donde piden limitar su alcance a los productos frescos ingresados al ejido urbano.
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Si bien valoró herramientas que permiten tomar parte de esa tasa a cuenta de Ingresos Brutos, Aguirre insistió en que no abarcan a todos los contribuyentes y que los comercios medianos también atraviesan una situación delicada. “Las medidas alcanzan a los más vulnerables, y está bien que así sea, pero también hay sectores que quedan en un limbo y necesitan previsibilidad”, sostuvo.
La Cámara también pidió reglas claras y mecanismos menos discrecionales para futuras ordenanzas. Cada tributo —señaló Aguirre— debe tener parámetros transparentes, criterios de cálculo predefinidos y una proyección que permita a los comercios administrar costos. En un escenario donde la actividad cae y la competencia por el consumo es feroz, la falta de previsibilidad fiscal es un golpe directo al sector privado.
En paralelo, se discutieron obras proyectadas para calle San Martín, entre ellas la reconstrucción de veredas que el municipio financiaría y luego recuperaría mediante un sistema de cuotas. Aguirre respaldó la iniciativa, pero reclamó que las obras tengan fechas definidas, plazos estrictos y que no coincidan con fiestas o jornadas de alto flujo comercial. Sugirió iniciar después del 6 de enero para no afectar el período de mayor actividad.
Para la Cámara de Comercio, el pedido de alivio fiscal no es un reclamo aislado ni caprichoso. Es la expresión de un sector que se achica, que vende menos y que sostiene costos crecientes sin margen para absorber más impuestos. Y, como se repite en Trelew y Puerto Madryn, es también un llamado urgente a repensar las políticas tributarias locales para no empujar al comercio a un límite del que muchos ya no pueden volver.















