

Con la Nueva Vicentín Argentina ya en funcionamiento y bajo control del grupo Grassi, el flamante directorio realizó una recorrida por las plantas productivas de Ricardone, San Lorenzo y Renopack, en la provincia de Santa Fe. La conducción se enmarca en una asociación estratégica con Cargill y Bunge, según se informó en el anuncio de la nueva etapa empresarial.
La visita se concretó antes de fin de año e incluyó reuniones con trabajadores y con responsables de las distintas unidades operativas. En esos encuentros, la nueva cúpula expuso lineamientos de trabajo y buscó tomar contacto directo con el funcionamiento cotidiano de las plantas, en un contexto donde la compañía encara una reorganización tras años de tensión financiera.
Al frente de la delegación estuvo el nuevo presidente, Mariano Grassi, junto al vicepresidente Leandro Salvatierra. La agenda contempló una recorrida por instalaciones y encuentros internos para ordenar prioridades operativas, con el objetivo de sostener la actividad industrial y delinear una hoja de ruta para el período que comienza.


Durante la visita, Grassi dejó definiciones públicas sobre la etapa que se abre para la firma. “Se avecinan para todos tiempos mejores, de trabajo conjunto, con un solo objetivo común que permita el crecimiento de la empresa y el de sus trabajadores. Tiempos para construir una Nueva Vicentín que vuelva a ser un participante destacado y pujante de la cadena agroindustrial argentina”, afirmó el empresario.
OTRAS NOTICIAS
En el mismo mensaje, el presidente del directorio sumó otra declaración vinculada al compromiso de la nueva conducción con el proceso. “Venimos a aportar nuestros máximos esfuerzos y nuestra capacidad para hacer real este sueño que perseguimos con tanto ahínco y determinación”, expresó, al presentar el enfoque que pretende imprimir a la administración.
Grassi también aprovechó la recorrida para agradecer a los trabajadores por sostener la operatividad en etapas complejas. En el entorno de la empresa remarcan que el funcionamiento de las plantas se mantuvo incluso en momentos críticos del concurso de acreedores, un proceso en el que la firma ingresó en 2020 y que condicionó la actividad y las decisiones de corto plazo.
En ese marco, se recordó que durante el concurso la compañía recurrió a servicios de molienda a fasón para generar ingresos y poder afrontar el pago de salarios y los costos de mantenimiento. Ese esquema permitió sostener la estructura operativa mientras la firma transitaba un período de conflictividad y reordenamiento interno.
La referencia al pasado reciente también incluyó el lugar que ocupaba la empresa antes de la cesación de pagos. De acuerdo con el repaso difundido, Vicentín se ubicaba como líder en exportaciones argentinas de productos oleaginosos, un posicionamiento que marcó su peso dentro del entramado agroindustrial.
OTRAS NOTICIAS
Con la nueva conducción en marcha y el directorio ya desplegado en territorio, la señal política hacia adentro apunta a ordenar procesos y sostener el ritmo de trabajo en las plantas santafesinas. La decisión de recorrer unidades productivas y dialogar con personal operativo se presenta como un gesto inicial de gestión, en una compañía que vuelve a reconfigurar su conducción y su esquema de alianzas.
Mientras tanto, el foco inmediato queda puesto en la continuidad industrial y en la articulación con los equipos que sostienen la operación diaria. La empresa busca dejar atrás una etapa dominada por el expediente concursal y por estrategias de supervivencia, con una administración que ahora promete una etapa de trabajo conjunto y objetivos compartidos, según las definiciones públicas del nuevo presidente.















