
Incendios en la cordillera: hay testimonios y pruebas sobre los focos intencionales
Policiales10/01/2026
REDACCIÓN
El incendio en la cordillera chubutense se sostiene en un escenario de clima adverso, con vientos secos, falta de lluvia y calor extremo, según describen quienes siguen el avance del fuego desde cerca. Mientras el combate se multiplica en distintos puntos, crece la inquietud por la posibilidad de intervención humana deliberada en el origen de algunos focos.


En ese contexto, un testimonio sumó detalles sobre la aparición de nuevos puntos de fuego en horario nocturno. El vecino Claudio Pucheta, oriundo de Allen y propietario de una cabaña en El Hoyo, contó que vio a tres personas prender un fuego en medio de la noche y ubicó esos focos en el Cañadón Las Arenas, en el área del Pedregoso.
Pucheta describió el cuadro general de la jornada y la magnitud del humo sobre la zona, con referencias al trabajo aéreo en marcha. “Acá el incendio está super activo, el fuego se descontroló en El Hoyo. Están trabajando dos helicópteros y dos aviones hidrantes, recién acaba de pasar el avión grande que trajeron de Santiago del Estero. Nosotros estamos en el medio de El Hoyo y Epuyén, se ve una nube de humo tremenda”, relató, al marcar que los focos se reproducen mientras los recursos se distribuyen en varios frentes.
OTRAS NOTICIAS:
La declaración se inscribe en un territorio donde la cercanía del fuego con sectores habitados obliga a mover estrategias todo el tiempo. Pucheta explicó que su cabaña queda en el límite entre El Hoyo y Epuyén, y que la distancia con los focos de la montaña ronda los seis kilómetros, un margen que se achica cuando el viento cambia.
El vecino también vinculó el deterioro de la situación con la rotación del viento, que alteró el comportamiento del incendio y forzó a reacomodar tareas. “El viento rotó y el fuego se expandió de forma rápida. La verdad pensábamos que se iba a apagar, pero el viento cambió de rumbo y se complicó todo”, señaló, describiendo un momento en el que los bomberos debieron reposicionarse para contener focos más próximos a viviendas.
La preocupación se extendió por la proximidad con infraestructura sensible y sitios de referencia para el tránsito y la vida cotidiana. “Así está el fuego entre la Escuela 81 que está sobre la Ruta 40, las llamas están cerca de una chacra llamada El Monje. Desde ahí hasta nuestra cabaña tenemos seis kilómetros. Está empezando a correr viento, así que están con mucho trabajo los brigadistas”, afirmó Pucheta, al ubicar el avance del fuego en relación con la Escuela N°81 y la Ruta Nacional 40.
OTRAS NOTICIAS:
El testimonio incorporó además detalles sobre el apoyo logístico que vecinos intentan sostener cuando el frente de fuego crece. “Recién pasamos a dejar agua mineral y algunos alimentos en la globa para que los brigadistas puedan comer y descansar. Ahora estamos cerca de una cisterna en el arroyo El Pedregoso para recolectar agua, pasa que deja de bombear y nos quedamos sin agua. Además no hay luz y eso dificulta la comunicación”, explicó, dando cuenta de un escenario donde la cooperación comunitaria aparece como recurso inmediato.
A la presión operativa se suma un problema estructural para el combate: la falta de agua en puntos habituales de abastecimiento. En TN, Ariel Amthauer, director de incendios del Parque Nacional Los Alerces, señaló que los diques, arroyos y lagunas que suelen usar las brigadas se encuentran agotados por la sequía que atravesó la Patagonia durante todo el año, lo que complica la carga de las autobombas y ralentiza maniobras básicas.
En paralelo a los relatos de terreno, el Gobierno provincial y el sistema judicial difundieron información que sostiene la hipótesis de focos iniciados de manera deliberada. El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, indicó que la fiscalía que investiga detectó “gases inflamables en el foco inicial, compatibles con el uso de acelerantes”, un dato que orienta la pesquisa hacia posibles responsabilidades penales.
OTRAS NOTICIAS:
Desde la Justicia, en conferencia de prensa, se comunicó que existen “elementos suficientes” para presumir una “intervención humana deliberada”. A su vez, la Fiscalía de la Circunscripción de Lago Puelo continúa con las actuaciones para determinar causas y responsabilidades detrás de los focos en El Hoyo y Epuyén, en un contexto donde el fuego también puede borrar rastros relevantes.
Un punto central del sustento probatorio difundido es el lugar elegido para iniciar el incendio, que según la investigación se ubicó a unos 300 metros dentro del bosque, lejos de caminos, turistas y tránsito vehicular. Ese dato permitió descartar por completo hipótesis accidentales ligadas a fogones, colillas o descuidos en zonas de acceso público, de acuerdo con lo informado en la causa.
El Ministerio Público Fiscal difundió además una imagen de un tronco con marcas atribuidas al inicio, con referencias al acelerante y al punto desde donde el fuego comenzó a expandirse. La fiscal Débora Barrionuevo confirmó que el incendio se inició de manera deliberada y remarcó que en el área no existen tendidos eléctricos, lo que elimina una falla técnica como explicación posible.
OTRAS NOTICIAS:
La investigación enfrenta, además, un límite tecnológico que complica la identificación de quienes se movieron por el lugar. Barrionuevo explicó que se trata de una zona sin cobertura de telefonía, lo que impide reconstruir presencias mediante antenas: “En ese sector no hay una antena fija que capte señal”, agregó, al detallar por qué el rastreo digital resulta inviable.
Con el fuego todavía activo, la combinación entre testimonios que describen focos nocturnos y datos forenses y geográficos expuestos por la fiscalía se vuelve un componente central del cuadro público. Mientras brigadistas y vecinos sostienen esfuerzos en condiciones extremas, la investigación intenta sostener evidencia en un territorio donde el incendio también modifica el terreno.
Fuente: Clarín














