
Los “walking rigs” cambian la logística de perforación en Vaca Muerta y recortan tiempos
Actualidad12/01/2026
Sergio Bustos
Mover un equipo de perforación entre pozos suele ser una de las etapas más caras y lentas de una campaña petrolera. En Vaca Muerta, donde se trabaja con múltiples pozos concentrados en un mismo sector, esa logística se vuelve determinante para sostener el ritmo de operación. En ese escenario gana terreno una tecnología que reduce paradas y elimina buena parte del montaje y desarme tradicional.


Los “walking rigs” son plataformas terrestres diseñadas para trasladarse de un pozo a otro sin desarmarse por completo. La clave es que pueden desplazarse dentro del mismo emplazamiento de trabajo, algo especialmente útil en “pad drilling”, un esquema donde se perforan varios pozos desde un área compacta. En vez de desmontar la estructura y rearmarla, el equipo se reposiciona y retoma tareas en menos tiempo.
En la práctica, el movimiento no es un “rodar” como un vehículo, sino un avance por etapas. El sistema usa mecanismos hidráulicos o mecánicos para “caminar” paso a paso, con capacidad de desplazamiento en cualquier dirección. Según la descripción técnica incluida en la información de base, estos equipos pueden moverse a velocidades de hasta 16 metros por hora, con impacto directo en horas improductivas.
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El corazón del traslado se apoya en un esquema conocido como “lift & slide”. El conjunto está integrado por cuatro unidades ubicadas en las esquinas de la subestructura, que coordinan elevación y deslizamiento. En el movimiento intervienen cilindros verticales que levantan toda la estructura —mástil, piso de perforación y setback— entre 30 y 60 centímetros del suelo, y cilindros horizontales que la deslizan sobre “pies” con rodillos o patines.
Ese ciclo se repite con una secuencia simple pero precisa: elevar, deslizar, bajar y volver a adelantar los pies. La repetición permite movimientos omnidireccionales e incluso giros en equipos más sofisticados, mencionados como los FlexRig de Helmerich & Payne. El control se realiza de manera remota desde una cabina y, según el texto, opera a baja presión para reforzar condiciones de seguridad en el desplazamiento.
Las cifras que se manejan en este tipo de equipos muestran por qué la tecnología pesa en la toma de decisiones. Se mencionan capacidades típicas de carga de cientos a miles de toneladas, y un ejemplo de 800 mil libras (unas 360 toneladas) en modelos comunes. También se describen rangos de traslado de 10 a 30 metros por hora en especificaciones generales, con una preparación previa de alrededor de 5 horas antes de iniciar el movimiento.
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El beneficio operativo aparece en dos frentes que se combinan: tiempo y dinero. En la información de base se plantea que los walking rigs pueden reducir el tiempo de movilización entre un 50% y un 80% frente a equipos convencionales, y recortar costos por pozo en el orden del 30% al 40%. En campañas donde se perforan múltiples pozos desde una misma planchada, esos porcentajes se traducen en días completos de operación recuperados.
Otra ventaja citada es el menor impacto físico sobre el terreno, porque se evita el movimiento constante de grandes cargas con múltiples vehículos y maniobras. El esquema de traslado interno reduce huellas, intervención y tránsito pesado alrededor del pad. En cuencas de alta actividad, ese punto se cruza con la necesidad de ordenar operaciones y minimizar perturbaciones en zonas de trabajo intensivo.
La información también ubica a Vaca Muerta como el principal motor regional de demanda de rigs, impulsada por pozos horizontales y la producción de petróleo y gas no convencional. En ese marco, la adopción de equipos con movilidad propia encaja con el tipo de perforación repetitiva y concentrada que exige el shale. La eficiencia se mide, sobre todo, en cuántas horas efectivas de perforación se logran sostener en una misma secuencia.
Dentro de ese ecosistema aparece Quintana WellPro, mencionada como una compañía argentina con base en Neuquén. Según el texto, fue fundada en 2006 y presta servicios de perforación y servicios a pozos en Argentina y Chile, con presencia también en Colombia, Perú y Bolivia. Se describe una flota de 11 equipos de perforación y 13 de servicio, con equipamiento como planchada hidráulica, top drive e “iron roughneck”, además de un inventario de repuestos críticos.
En síntesis, los “walking rigs” no cambian la perforación por el tipo de roca, sino por la logística que la rodea. Reducen tiempos muertos, acortan traslados dentro del pad y permiten sostener una continuidad operativa que, en Vaca Muerta, termina siendo un factor central del costo por pozo. La tecnología no reemplaza la planificación, pero sí ajusta un cuello de botella histórico: mover un gigante sin desarmarlo.







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