
De Sierra Grande a Jesús María: hablamos con el relator y payador que llevó la Patagonia al Festival
Enfoques13/01/2026
REDACCIÓN
En #MODO17, el contacto es con Matías Jara quien llegó con un dato simple y contundente: un relator patagónico trabaja en Jesús María en plena temporada festivalera. Desde Córdoba, Jara contó que se mueve en los escenarios alternativos y en el campo de jineteada, donde el oficio se sostiene con voz, ritmo y lectura fina de lo que pasa en segundos.


Jara se presentó con una biografía que cruza la Patagonia de punta a punta. “Tengo 28 años, soy de Sierra Grande, nacido y criado en Sierra Grande”, dijo, y sumó un vínculo directo con la zona: “He estado muy de cerca en Puerto Madryn porque tengo un montón de familiares y amigos”. También ubicó la historia familiar en la región: “Mi mamá es oriunda de la península de Valdés, de Puerto Pirámides”.
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En su relato, Jesús María aparece como una ciudad tomada por la fiesta, con más de un escenario en funcionamiento. “No solamente está el escenario mayor de Jesús María, sino que hay escenarios alternativos”, explicó, al describir el movimiento constante entre la programación principal y lo que sucede alrededor. Desde ahí sostuvo una idea que repitió con naturalidad: “Se vive la fiesta del folclore en Jesús María”.
La llegada de Jara al festival no se dio por casualidad ni por un circuito individual. “He sido convocado por la provincia de Río Negro”, explicó, y destacó un respaldo institucional a la cultura y a la jineteada. En esa misma respuesta marcó que, para ellos, la jineteada también se vive como práctica deportiva: “Lo llevamos como un deporte, como una pasión que es la jinetea”.
El trabajo cotidiano, según describió, se ordena desde la transmisión. “Viviendo a poquito desde una de las cabinas que es Estación FM transmitiendo la parte que me toca del campo de la jineteadora”, relató, ubicando el lugar exacto desde donde mira y cuenta. La cabina no es solo un punto de observación: es el espacio donde se sostienen tiempos, datos y coordinación con la delegación.
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Cuando le preguntaron qué lo atrae del festival, no lo redujo a una sola postal. “Jesús María tiene un poquito de cada cosa”, afirmó, y habló de peñas, carpas y fogones que conviven con el show central. En esa enumeración espontánea, nombró momentos recientes: “Anoche estuvieron Los Tekis, estuvo La T y La M”, como parte de una programación que mezcla públicos y estilos.
Jara aclaró que esta temporada marca un estreno personal en el rol que lo identifica. “Es mi primera vez como relator”, dijo, y sumó que antes participó desde otro lugar: “Vine hace como 4 años atrás porque soy bailarín de folclore”. Ahora se ubica donde más lo moviliza: “Estoy con lo que más me apasiona que son los relatos”.
En la entrevista también asomó el mapa humano del festival, con nombres propios del circuito de relatores y artistas que se cruzan año tras año. Jara mencionó el contacto con Néstor Ramello, Ana Guel Pesejero y Daniel Faiz, y resaltó una presencia patagónica con peso propio: “Hace más de 10 años que está Octavio Utrera… es de la provincia del Chubut y está acá haciendo parte de este festival”.
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Consultado por la dimensión personal del momento, Jara evitó sobreactuarlo y eligió una frase directa. “No me lo había imaginado”, sostuvo, aunque reconoció el deseo permanente de estar ahí. Y cerró con una idea de pertenencia que volvió varias veces durante la charla: “La Patagonia la llevamos en el corazón”, con menciones a Puerto Madryn y a su región de origen.















