Davos 2026: suben los riesgos geoeconómicos y caen los ambientales

Actualidad15/01/2026Sergio BustosSergio Bustos
conflictos geoeconómicos
Encuentro anual de Davos-Klosters.

El Foro Económico Mundial publicó su Informe de Riesgos Globales 2026 en la previa del encuentro anual de Davos-Klosters, previsto del 19 al 23 de enero. El documento toma el pulso de más de 1.300 líderes y expertos de gobiernos, empresas, academia y sociedad civil, y marca una señal clara: el miedo inmediato se corre hacia lo geopolítico, lo económico y lo social. La sensación dominante se resume en una palabra que el informe repite con fuerza: incertidumbre.

En esa lectura, el riesgo que encabeza 2026 ya no se explica solo por guerras o catástrofes naturales. El informe ubica a la confrontación geoeconómica como principal amenaza global para el año y la describe como un escenario donde las herramientas económicas también se usan como instrumentos de presión. Esa preocupación, además, crece con velocidad: el texto indica que el tema sube ocho puestos respecto de dos años atrás. La conclusión es directa: el tablero mundial se vuelve más áspero en comercio, finanzas y cadenas de suministro.

La percepción del corto plazo también se tiñe de ansiedad económica. El reporte señala que, en un año, los riesgos de desaceleración e inflación escalan ocho puestos, en sintonía con un clima donde cualquier shock impacta rápido en precios y actividad. Esa sensibilidad no aparece aislada: el documento sugiere que tensiones geopolíticas y medidas económicas se mezclan y se retroalimentan. En ese marco, la estabilidad deja de depender solo de indicadores y empieza a depender también de disputas entre Estados.


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La mirada social ocupa un lugar central en el mapa de temores para 2026. La polarización social se ubica entre los riesgos más relevantes del año y vuelve a aparecer con fuerza cuando el informe mira hacia 2028. El texto suma otra preocupación que funciona como combustible: la información falsa y la desinformación, que se instala como uno de los riesgos más altos en el horizonte de dos años. No se trata solo de “noticias falsas”, sino de una erosión de confianza que complica decisiones públicas y convivencia.

El informe, además, introduce un dato que ayuda a entender por qué el clima social se percibe más frágil: la desigualdad. Los expertos la señalan como el riesgo “más interconectado” por segundo año consecutivo y la vinculan con una caída de la movilidad social. Esa presión se traduce en malestar por costo de vida y en sociedades partidas, donde los consensos resultan más difíciles. El texto también advierte que esa red de problemas puede amplificar otros riesgos, desde los económicos hasta los políticos.

En paralelo, la tecnología suma su propio capítulo de incertidumbre. Los consultados expresan mayor inquietud por la inteligencia artificial, y el informe marca un salto notable en la proyección de sus impactos. El “riesgo de consecuencias adversas de la IA” pasa del puesto 30 en el horizonte de dos años al quinto en el horizonte de diez, lo que refleja temores por empleo, seguridad y efectos sociales. A eso se suma un ecosistema digital donde la inseguridad cibernética también figura entre los puntos que más preocupan.


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Con ese cuadro, el informe describe un mundo que se siente menos previsible y más fragmentado. La mitad de los encuestados anticipa un panorama “turbulento o problemático” para los próximos dos años y otro 40% lo imagina, como mínimo, inestable. En el horizonte de diez años, el pesimismo crece: 57% prevé un mundo turbulento o problemático, mientras 32% espera inestabilidad. La frase que sintetiza ese rumbo aparece en el apartado geopolítico, donde 68% proyecta un “orden multipolar o fragmentado”.

En ese contexto, los riesgos ambientales pierden posiciones en el corto plazo, aunque no desaparecen. El informe registra que los fenómenos meteorológicos extremos bajan del segundo al cuarto puesto a dos años, y que otros ítems ambientales retroceden en gravedad percibida. Esa caída no significa que el problema se “apague”, sino que queda tapado por urgencias inmediatas vinculadas a economía, conflicto y tejido social. De todos modos, a diez años el ambiente vuelve al centro: los tres riesgos más graves pasan por extremos climáticos, pérdida de biodiversidad y cambios críticos en sistemas terrestres.

La presentación del informe se apoya también en definiciones políticas del propio Foro Económico Mundial. Børge Brende, presidente y CEO de la organización, sostiene: “Se está forjando un nuevo orden competitivo en el que las grandes potencias tratan de proteger sus intereses. Este entorno cambiante, donde la cooperación resulta muy distinta a la que había antes, refleja una realidad pragmática: los enfoques colaborativos y el espíritu de diálogo siguen siendo fundamentales”. En la misma línea, Saadia Zahidi, directora general del Foro, afirma: “El Informe de Riesgos Globales ofrece un sistema de alerta temprana… Sin embargo, ninguno de esos riesgos es inevitable” y completa: “los retos que destaca el informe ponen de relieve tanto la magnitud de los riesgos potenciales que afrontamos como nuestra responsabilidad compartida de trazar el rumbo a seguir”.

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