
El Tren Patagónico suma cine a bordo con funciones para todas las edades hasta marzo
Turismo16/01/2026
Sergio Bustos
El viaje en el Tren Patagónico suma este verano una propuesta que cambia la rutina del recorrido y pone una pantalla en movimiento. A lo largo de más de 800 kilómetros, el trayecto que arranca en Viedma y termina en San Carlos de Bariloche incorpora un espacio dedicado a proyecciones durante la travesía. La iniciativa se sostiene con el trabajo conjunto de la empresa estatal Tren Patagónico y la Secretaría de Cultura de Río Negro.


La singularidad del proyecto aparece en un dato que lo distingue dentro del mapa ferroviario argentino. Se trata del único vagón de cine en tren del país, integrado como parte de la formación que recorre la provincia de este a oeste. En vez de funcionar como una actividad aislada, la propuesta se integra al ritmo del viaje y acompaña distintas franjas horarias.
La temporada de verano marca un período definido para la programación. Según lo informado, el vagón de cine funciona hasta el 1 de marzo, con un esquema de funciones que se repite en cada salida. La cartelera incluye producciones nacionales y regionales, con opciones pensadas para distintos públicos.
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El objetivo no se limita a un solo grupo de edad y eso también se refleja en la organización del día. La planificación prevé cuatro funciones por viaje, cada una con un perfil de audiencia diferente. Esa segmentación ordena la experiencia y permite que el vagón reciba pasajeros con intereses diversos sin superponerse en la misma propuesta.
Por la mañana, la programación apunta a los más chicos y acompaña el arranque de la jornada arriba del tren. En ese horario, la función se orienta a niños, con contenidos pensados para ese público. El formato busca que la actividad se sienta como parte natural del viaje, sin cortar la dinámica del recorrido.
Durante la tarde, la agenda se abre a una audiencia más amplia con una función ATP. Esa alternativa permite compartir la proyección en familia y sumar a adolescentes y adultos en una misma sala. La idea se apoya en un catálogo variado que se adapta al clima del verano y al movimiento de pasajeros entre ciudades.
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Cuando llega la noche, el vagón cambia de tono y ofrece una función apta para mayores de 16 años. Ese tramo del día concentra propuestas pensadas para un público adulto o juvenil, con criterios de clasificación que ordenan el acceso. La programación, tal como se presenta, busca respetar edades y sostener variedad sin mezclar audiencias.
Además, el esquema incluye una función de trasnoche, que estira la actividad cultural hasta entrada la madrugada. Esa opción se integra a un momento particular del viaje, cuando el tren ya se consolida como espacio de convivencia y descanso. En ese contexto, el cine aparece como un complemento para quienes deciden mantenerse activos durante el recorrido.
El catálogo, por su parte, no queda fijo en una única grilla. La propuesta contempla películas que rotan a lo largo de la temporada, con un conjunto de títulos nacionales y regionales que se van alternando. De ese modo, el vagón sostiene una oferta cambiante para pasajeros que viajan más de una vez o que buscan una experiencia distinta dentro del tren.














