
La Unión Europea y el Mercosur firman en Asunción un acuerdo que arma la mayor zona de libre comercio
PODCASTS Radio Francia Internacional16/01/2026
REDACCIÓN
Según el podcast En Primera Plana de Radio Francia Internacional, la Unión Europea y el Mercosur firmarán este sábado en Asunción (Paraguay) un acuerdo comercial que, por volumen y alcance, conformará la mayor zona de libre comercio del mundo. La negociación se extendió por más de 25 años y toma una dimensión política mayor en un arranque de 2026 marcado por tensiones arancelarias y competencia global. El entendimiento reúne a dos bloques que, juntos, representan el 30% del PBI mundial y un mercado de más de 700 millones de consumidores.


En la presentación del programa, el conductor Carlos Serrance lo sintetizó con cifras y contexto: “Esta semana ponemos el foco en el acuerdo Unión Europea Mercosur, que va a crear la mayor zona de libre comercio del mundo, setecientos veinte millones de consumidores”. La firma se realizará en Paraguay y luego se abrirá un camino institucional con pasos en Bruselas y en los parlamentos nacionales, un tramo que todavía puede sumar tensión interna. La discusión, además, se recuesta sobre dos planos: los beneficios de acceso a mercados y las resistencias sectoriales, sobre todo en parte del agro europeo.
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Desde Bruselas, la corresponsal Esther Herrera describió qué busca la UE con el pacto y cómo imagina su implementación. “Se espera eliminar más del noventa por ciento de los aranceles y crear la mayor zona de comercio del mundo”, afirmó, y sumó que el acuerdo también pretende “enviar un mensaje geopolítico” en un momento de presión externa. En esa línea, indicó que se apunta a una aplicación rápida, con una firma en Paraguay que habilitaría una ejecución provisional amplia y, más adelante, una votación en el Parlamento Europeo.
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La discusión sobre ganadores y perdedores apareció desde el inicio del intercambio. El académico Jean-Pierre Doussoulin planteó que el impacto no se agota en una cuenta sector por sector y dijo: “Yo diría que lo necesitamos”, al referirse a la búsqueda de diversificación comercial y a la complejidad de un acuerdo entre 27 países europeos y los miembros del bloque sudamericano. En el mismo pasaje, advirtió que el análisis también debe mirar el cambio estructural en economías donde algunos sectores pierden peso relativo con el tiempo.
El nudo de la resistencia en Europa se concentra en parte del campo y en su lectura sobre competencia de productos importados. La profesora Florence Pinot de Villechenon relató cómo ese malestar se mezcla con la política interna de algunos países, y dejó una imagen directa del clima social: “Tenemos a un sector agrícola encrespado, con mucha bronca”. En su explicación, el enojo excede al acuerdo en sí y se vincula con normativas, burocracia y condiciones climáticas que vienen castigando al sector desde hace años.
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Herrera también enumeró cuáles son los mecanismos que la Comisión Europea exhibe para contener esa preocupación. “Productos como la carne de vacuno, la carne de aves de corral o el azúcar, tendrán cuotas estrictas”, sostuvo, y agregó que la Comisión se compromete a abrir investigaciones si crecen importaciones sensibles, con la posibilidad de suspender ventajas arancelarias. Además, mencionó controles sobre estándares medioambientales y fitosanitarios, y una vigilancia específica sobre insumos no autorizados en la UE.
Del lado del Mercosur, la conversación marcó un tono más favorable, con matices en productores de menor escala. En el programa se señaló que el bloque sudamericano celebra el cierre del acuerdo, mientras aparecen inquietudes puntuales por el costo de cumplir estándares y por efectos de precios internos en ciertos bienes de exportación. La economista María Eugenia Sanin lo puso en términos de tensión entre mercado externo y consumo local, al advertir que algunos productos de “calidad de exportación” pueden volverse más difíciles de pagar para el público doméstico.
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En el plano cotidiano, los especialistas apuntaron a cambios que podrían sentirse en el consumo, aunque con tiempos de implementación que no son inmediatos. Doussoulin planteó que el consumidor podría encontrar más variedad y que, en algunos rubros, podría haber un reacomodamiento de precios por la baja de aranceles. Sanin, en cambio, pidió mirar también el posible traslado de incentivos hacia exportación en productos específicos, con impacto en góndola para mercados locales si se consolida una demanda externa más atractiva.
El acuerdo llega con una dimensión política que se refuerza por el clima global, tal como remarcó el panel en la conversación. En esa lectura, la firma en Asunción funciona como señal de acercamiento entre dos regiones que buscan sostener comercio y cooperación en un escenario donde suben los costos de la incertidumbre. Con la rúbrica prevista para este sábado, la discusión pasará a una etapa nueva: la de los mecanismos internos, los controles y la capacidad real de que el tratado se traduzca en beneficios tangibles para sectores productivos y consumidores.
Material publicado por gentileza Radio Francia Internacional















