
Comodoro: 90 familias evacuadas por desplazamiento del cerro Hermitte
Actualidad18/01/2026
Sergio Bustos
El deslizamiento del cerro Hermitte en Comodoro Rivadavia dejó en evidencia un escenario delicado que venía acumulando señales desde hace semanas. En los primeros minutos de este domingo, el movimiento del suelo impactó de lleno en sectores habitados, con viviendas afectadas y familias que debieron evacuar ante un riesgo concreto de derrumbe. En los barrios Sismográfica y el Marquesado, el terreno cambió su forma y ese desplazamiento empezó a notarse en paredes, muros y estructuras que ya no responden como antes.


Más allá del fenómeno geológico, el problema tomó otra dimensión cuando el daño comenzó a sentirse en lo cotidiano. La preocupación no se limitó a lo que se ve a simple vista, sino también a lo que queda oculto: instalaciones subterráneas comprometidas y cortes o roturas que elevan el peligro. Según se informó, el movimiento del suelo afectó calles y servicios esenciales, con roturas en cañerías de gas y agua, una combinación que obligó a extremar precauciones en zonas donde todavía había gente cerca de sus viviendas.
En ese contexto, muchos vecinos tomaron una decisión que no resulta sencilla: salir con lo puesto y dejar atrás su casa, sabiendo que el daño podía seguir. Algunas familias se fueron antes del episodio del domingo, porque el terreno ya mostraba señales claras de inestabilidad y porque los riesgos se acumulaban sin una solución inmediata. El panorama incluyó paredes con grietas, desplazamientos visibles en los muros y sectores donde el suelo parecía empujar desde abajo.
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El impacto también se sintió en las casas de manera directa, con testimonios que reflejan el nivel de angustia y desconcierto. Un vecino describió con crudeza lo que vio en su propia vivienda: “Mi casa se abrió al medio”. La frase resume el tipo de daño que observan las familias: no se trata de una fisura menor, sino de fracturas que comprometen la seguridad estructural y vuelven difícil incluso evaluar si el lugar puede seguir siendo habitable.
Mientras el suelo continuaba en movimiento, las advertencias vecinales cobraron un peso central. Desde el barrio Mosconi, el presidente de la Asociación Vecinal, Alfredo Gómez, expuso el estado de situación con una definición contundente: “Algunos comenzaron a evacuarse ayer, viernes. La situación es crítica con el movimiento del suelo”. Su testimonio dio cuenta de que el desplazamiento ya venía golpeando a las viviendas, incluso antes del episodio del domingo, y que la decisión de evacuar se tomó a partir de señales crecientes de peligro.
En su relato, Gómez marcó un punto que encendió aún más la preocupación, porque excede el daño físico en paredes y pasa a un nivel de riesgo inmediato dentro de las viviendas. Entre los problemas reportados, mencionó complicaciones vinculadas a la infraestructura domiciliaria: “Algunos vecinos comenzaron a tener problemas en sus redes de gas”. Ese detalle pone el foco en un aspecto sensible, porque cualquier alteración en instalaciones de gas dentro de una vivienda puede provocar situaciones graves si no se controla a tiempo.
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La situación se profundizó tras una verificación técnica que, según indicó el dirigente vecinal, confirmó un escenario todavía más delicado dentro de algunas casas. Gómez sostuvo: “Camuzzi revisó y confirmó que en algunos domicilios hay pérdidas de gas internas. Esto trae un problema mayor”. El señalamiento no solo describe un desperfecto, sino que expone un tipo de daño que no se resuelve con facilidad si la estructura sigue moviéndose y si el terreno permanece inestable.
A la incertidumbre por los servicios se sumó el deterioro de las viviendas, con daños visibles que se multiplican a medida que el suelo se desplaza. El propio Gómez explicó que el eje de la preocupación pasa por lo estructural, en viviendas que ya muestran señales de fatiga por el movimiento constante del terreno. En su evaluación, el escenario resulta difícil de contener si el cerro continúa con el mismo comportamiento en los próximos días.
En ese marco, el dirigente vecinal advirtió sobre fracturas y riesgo real de derrumbe en varias construcciones. Lo dijo sin rodeos, con una descripción que refleja la urgencia del momento: “Después está la cuestión estructural de las casas, que están teniendo fracturas. Hay casas que directamente corren riesgo de caerse. La situación es muy compleja”. Esa mirada expone el trasfondo del problema: no se trata solo de evacuar por precaución, sino de hacerlo porque algunas viviendas ya no dan garantías mínimas de seguridad.
Durante la última semana, las autoridades mantenían un seguimiento constante del cerro, con evaluaciones técnicas para determinar la magnitud del daño y la estabilidad del suelo. Mientras tanto, la incertidumbre se instala como parte de la vida diaria de quienes deben alejarse de su casa sin saber cuándo podrán volver, ni en qué condiciones. La escena deja a la vista un punto sensible de la ciudad: los barrios construidos en laderas donde el terreno, cuando se desplaza, transforma un problema geológico en un riesgo doméstico inmediato.






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