El reencuentro de Weretilneck y Pesatti sella una tregua en el oficialismo rionegrino

Política20/01/2026Sergio BustosSergio Bustos
weretilneck y pessatti
Weretilneck y Pesatti nuevamente juntos.

La escena política de Río Negro registró un movimiento esperado pero cargado de simbolismo durante el cierre de la competencia náutica más importante de la región. El gobernador Alberto Weretilneck y el vicegobernador Pedro Pesatti volvieron a mostrarse juntos en un palco oficial, interrumpiendo un distanciamiento que se extendió durante gran parte del último semestre. La excusa formal fue el descubrimiento de monolitos en el Paseo de los Palistas, pero la verdadera noticia residió en la cercanía física de los dos hombres más fuertes del gobierno, quienes no compartían una actividad pública desde que estallaron las diferencias por la candidatura a senador nacional.

El quiebre de la relación se había profundizado cuando el mandatario provincial impulsó a Facundo López para la cámara alta, una decisión que el titular de la Legislatura cuestionó de manera abierta. Ese desacuerdo derivó en una autonomía marcada de la Vicegobernación, con críticas directas hacia algunas medidas del Ejecutivo y un enfriamiento total del diálogo político fluido. Sin embargo, la postal en la capital rionegrina sugiere que ambos sectores pactaron una convivencia institucional necesaria para garantizar la estabilidad de la alianza oficialista frente a los desafíos legislativos que vienen.

Durante la ceremonia, ambos dirigentes evitaron dar definiciones políticas sobre el futuro de su relación personal, pero aceptaron compartir el protagonismo en un espacio de alta visibilidad comunitaria. Los monolitos inaugurados rinden tributo a la historia de la Regata del Río Negro, incorporando este año las placas de Dardo y Franco Balboa, ganadores de la edición 2026. En ese entorno de celebración popular, el despliegue de banderas y el acompañamiento de las autoridades municipales sirvieron para diluir, al menos por un momento, la frialdad que caracterizó el vínculo en los últimos meses.


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Para el arco político provincial, esta aparición conjunta no representa una reconciliación definitiva, sino un alto al fuego estratégico. Pesatti mantuvo durante todo este tiempo una postura crítica respecto al rumbo que tomó Juntos Somos Río Negro, reclamando un mayor peso en la toma de decisiones internas. Por su parte, el entorno de Weretilneck buscó minimizar las diferencias, aunque el aislamiento del vicegobernador en los actos oficiales era una señal que resultaba imposible de ocultar para la dirigencia y los militantes.

La necesidad de cohesión se vuelve imperativa en un escenario donde el oficialismo debe gestionar leyes complejas y mantener la paz social. El reencuentro en el paseo viedmense funciona como una señal de distensión que busca calmar las aguas hacia adentro del partido. Si bien no hubo anuncios de nuevos proyectos compartidos, el solo hecho de que volvieran a compartir el mismo escenario desactiva, por ahora, las versiones de una ruptura irreversible que pudiera comprometer el funcionamiento diario de la administración pública.

Los observadores más atentos notaron que, a pesar de la formalidad del acto, los gestos fueron medidos y distantes, lejos de la complicidad de otros tiempos. La prioridad del gobierno parece ser hoy la recuperación de una imagen de unidad que evite fugas en la Legislatura, donde el rol del vicegobernador es determinante para el éxito de la agenda oficial. El acto de reconocimiento a los deportistas permitió que la tensión quedara en un segundo plano, permitiendo que la sociedad vea una gestión que, al menos en las formas, recupera la normalidad.


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Mientras la ciudad de Viedma celebraba a sus campeones náuticos, la discusión sobre la interna del poder rionegrino volvió al centro del debate. Los referentes del oficialismo que asistieron a la ceremonia interpretaron la foto como un paso necesario para evitar un desgaste prematuro de la gestión. La mirada está puesta ahora en si este acercamiento se traduce en reuniones de trabajo privadas o si solo se trató de una tregua protocolar dictada por la magnitud del evento deportivo que congregó a miles de vecinos.

Hacia adelante, el desafío para el binomio gubernamental será transformar este gesto en un diálogo constructivo que resuelva las deudas pendientes en la estructura partidaria. La interna rionegrina no se agota con una foto, pero la presencia de Pesatti junto a Weretilneck desinfla los rumores de crisis terminal. El calendario político de 2026 exigirá nuevas definiciones que pondrán a prueba la solidez de este acuerdo de convivencia, mientras la provincia intenta dejar atrás la etapa de las disputas públicas para enfocarse en la gobernabilidad.

La postal del Paseo de los Palistas ya forma parte del registro de la compleja historia política de la provincia. En un territorio donde las lealtades y las rupturas suelen definirse en momentos de tensión, este reencuentro asoma como un intento de salvaguardar el capital político de la fuerza gobernante. La sociedad rionegrina, que siguió con atención el distanciamiento de sus líderes, aguarda ahora que la distensión en los actos se traduzca en soluciones concretas para los problemas de la agenda diaria.

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