
Germán Daffunchio habló en #LA17 antes del show de Las Pelotas en Puerto Madryn
Enfoques23/01/2026
REDACCIÓN
La previa de Las Pelotas en Puerto Madryn tomó forma de charla larga en #LA17, con Germán Daffunchio del otro lado, ya instalado en la ciudad y con la cabeza puesta en la noche. “Bien, acá mirando el mar”, dijo apenas arrancó, y esa imagen marcó el tono de una conversación que se movió entre lo cotidiano de la gira y una mirada personal sobre el presente de la música. En el aire también apareció una idea que se repitió varias veces: tocar no queda reducido a un oficio, porque para la banda también es disfrute.


Cuando el conductor lo llevó al terreno de la lista de temas, Daffunchio dejó una definición que resumió la dificultad de elegir en una discografía extensa. “Es muy difícil elegir un tema. Es muy difícil”, sostuvo, y en esa misma línea defendió el criterio con el que arman cada álbum. “Todos los temas que pusimos en los discos son temas que nos gustan”, agregó, con una afirmación que explica por qué, en cada show, el armado del repertorio tiene más de decisión artística que de fórmula.
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Sobre la duración de los conciertos, el músico habló de energía y deseo, sin recetas fijas ni promesas de manual. “A nosotros nos gusta tocarnos, que solamente un trabajo, sino disfrutamos mucho de tocar”, expresó, y planteó que la intensidad cambia según el día y el estado del grupo. En esa lógica, un show extenso aparece como una consecuencia de las ganas y del vínculo con el público, más que como una estrategia.
En la entrevista se coló la agenda de ruta que sostiene a la banda y el modo en que piensan el año por delante. Daffunchio ubicó el presente en un cierre de festejo en Obras y lo proyectó hacia lo que viene: “van también a una gira durante todo el año 2026”. Esa frase, dicha en un contexto de viajes largos y horarios cruzados, funcionó como una foto del ritmo que el grupo elige sostener, incluso después de décadas.
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El tramo más personal llegó cuando habló del material nuevo y del modo en que circula la música en el escenario digital. “Principalmente acabamos de terminar un nuevo material que realmente estamos muy orgullosos de lo que hicimos”, remarcó, con entusiasmo directo y sin rodeos. Luego apuntó a la velocidad con la que todo se consume y se reemplaza, y puso un número sobre la mesa: “Spotify edita 150.000 temas nuevos por día de todo el mundo, del cual el 30% es hecho con inteligencia artificial”.
En esa misma reflexión, el músico descreyó del formato que empuja a que una banda quede reducida a un solo tema. “Queremos que la gente vuelva a escuchar el material completo”, planteó, y habló del peso de un trabajo grande que busca un lugar de escucha real. También describió un paisaje donde las plataformas y la exposición fugaz condicionan la forma en que se conoce música nueva, y donde el algoritmo termina organizando la atención de millones de personas.
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Cuando la charla se corrió hacia el sentido de la rebeldía, Daffunchio marcó distancia con la provocación vacía y se paró en otro lugar. “Yo no hablo de eso, hablo casualmente de jugarse y decir lo que uno siente verdaderamente”, afirmó, y vinculó esa idea con la forma de escribir canciones. En esa línea, dejó otra crítica directa sobre el presente: “La música en los tiempos actuales está muy vacía”, dijo, con el cuidado de quien sabe que cada frase puede circular recortada.
Ese cuidado se volvió explícito cuando explicó por qué midió más sus palabras en los últimos tiempos. “La gente está ávida de buscar el error en las palabras para poder armar un quilombo”, sostuvo, y aclaró que prefería pensar cada respuesta sin perder su posición. Aun así, no ocultó lo que le pasa: “No me gusta lo que pasa en Argentina, no me gusta lo que pasa en el mundo”, afirmó, en un tramo donde su tono combinó incomodidad y necesidad de decir.
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En otro momento, al hablar de exposición y consumo mediático, fue tajante con la televisión y los formatos de entretenimiento masivo. “Nunca en mi vida vi Gran Hermano, nunca en mi vida vi a Tinelli”, lanzó, y rechazó de plano la idea de ir a un programa gastronómico: “Nunca iría”. Esa respuesta se conectó con su postura sobre la fama y la atención, y con una mirada que prioriza el contacto cara a cara por encima de la pantalla.
El cierre volvió a la ciudad y a la relación de la banda con el sur, con una declaración afectiva que buscó evitar la pose. “Amo profundamente la Patagonia. Y no lo digo de demagogo de mierda”, dijo, y sumó: “Admiro mucho a la gente patagónica. Hay que ser patagónico”. Con el mar cerca y el show por delante, la entrevista dejó una sensación nítida: para Daffunchio, la música sigue siendo un espacio para decir, insistir y encontrarse, incluso cuando el contexto empuja hacia lo instantáneo.
















