
La puja por Warner reordena el negocio del streaming entre valor, regulación y escala
Actualidad24/01/2026
REDACCIÓN
La disputa por Warner Bros. Discovery dejó de ser solo una cuestión de montos para convertirse en un examen de estructura de oferta, aprobación regulatoria y lectura de largo plazo. En ese marco, los accionistas miran más allá del precio por acción y ponderan qué activos quedan dentro del acuerdo, cuánto tarda la aprobación y qué efectos tiene cada propuesta sobre el negocio residual.


Por un lado, Netflix endureció su postura al migrar a una oferta íntegramente en efectivo, valuando a Warner en US$83.000 millones. La decisión apunta a acortar tiempos y despejar dudas operativas, aunque expone a la compañía al escrutinio de sus propios inversores, sensibles al uso de caja en adquisiciones de gran escala.
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Del otro lado, Paramount, recientemente bajo control de la familia Ellison, intenta seducir a los accionistas con una propuesta que califica como “superior a la de Netflix en todos los aspectos”. Su argumento combina precio por acción y una lectura antimonopolio más favorable por tamaño relativo, un punto que gana peso a medida que el proceso avanza.
La discusión regulatoria atraviesa el tablero. En Europa, los viajes de cabildeo de ambos postores buscan convencer a autoridades de competencia de que cada combinación no concentraría poder. Netflix, por su parte, subraya que su peso real en consumo televisivo sigue acotado: incluso sumando plataformas comparables, representa menos del 10% del consumo en la mayoría de sus mercados grandes.
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La arquitectura de cada acuerdo agrega capas de complejidad. La propuesta de Netflix permite a los accionistas conservar cadenas de TV y redes de cable, activos cuyo valor depende de un mercado en retracción. Paramount, en cambio, plantea sinergias más profundas y admite una “oportunidad de sinergia de costos” de US$6.000 millones, un concepto que despierta apoyos y reparos por su impacto potencial en empleo y estructura operativa.
El frente financiero tampoco es lineal. Netflix exhibe 325 millones de suscriptores, ingresos que crecen 16% anual y un margen operativo cercano al 30%, números que refuerzan su capacidad de ejecución. Aun así, el mercado reacciona con cautela: su capitalización cayó cerca de un tercio desde que inició el interés por Warner, señal de que el consenso inversor no es automático.
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En ese punto aparece el dilema de precio. Paramount ofrece US$30 por acción por el conjunto de Warner, mientras que Netflix propone US$27,75 por streaming y estudios. La brecha reabre la pregunta central: cuánto valen hoy las cadenas tradicionales y quién asume ese riesgo. Para inclinar voluntades, una mejora de precio luce probable.
Los analistas leen ese movimiento como el próximo paso lógico. Robert Fishman, de MoffettNathanson, sostiene que “el siguiente paso más probable... es que se presenten más ofertas”, y no descarta ajustes marginales por acción. El margen existe, pero también los límites.
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Finalmente, el contexto político agrega ruido. La cercanía de los Ellison con Donald Trump podría pesar en Estados Unidos, aunque no garantiza un camino despejado en Europa. Mientras tanto, los accionistas esperan la votación prevista para abril con una hoja de cálculo abierta y una pregunta central: qué estructura maximiza valor sin encallar en regulaciones.
Fuente: LA NACION.
















