
El Reloj del Juicio Final queda a 85 segundos y expone un escenario global cada vez más frágil
Actualidad27/01/2026
REDACCIÓN
El indicador simbólico que mide los riesgos extremos para la humanidad volvió a moverse. Científicos advierten sobre decisiones políticas, tecnología sin control y crisis ambientales persistentes.


El ajuste más reciente del Reloj del Juicio Final dejó una señal contundente sobre el estado del mundo. El marcador simbólico quedó ubicado a 85 segundos de la medianoche, la distancia más corta registrada desde que fue creado, según informó el Boletín de los Científicos Atómicos desde la Universidad de Chicago.
Lejos de medir el tiempo convencional, el reloj funciona como una herramienta de comunicación científica. Su objetivo es mostrar cuán cerca se encuentra la humanidad de escenarios extremos provocados por decisiones propias. En esta oportunidad, el consejo que define el ajuste consideró que los riesgos actuales se profundizaron y se combinan de forma peligrosa.
La presidenta del Boletín, Alexandra Bell, explicó el sentido del anuncio en el comunicado oficial. “El Reloj del Juicio Final es una herramienta para comunicar lo cerca que estamos de destruir el mundo con tecnologías de nuestra propia creación”, sostuvo, y agregó que “cada segundo cuenta y se nos acaba el tiempo”.
Entre los factores evaluados, los científicos destacaron el deterioro de los acuerdos internacionales sobre armas nucleares. La expiración del tratado New START, que regulaba los arsenales de Estados Unidos y Rusia, dejó un vacío que genera preocupación en la comunidad académica y diplomática.
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El presidente del comité científico del Boletín, Daniel Holz, advirtió sobre ese punto en particular. “Por primera vez en más de medio siglo, nada impedirá una carrera armamentística nuclear descontrolada”, señaló al fundamentar la decisión de adelantar el reloj.
El diagnóstico no se limita al plano militar. La falta de avances concretos frente al cambio climático y la continuidad de conflictos armados también influyeron en el ajuste. Según el Boletín, la combinación de crisis ambientales y tensiones geopolíticas eleva el riesgo de consecuencias irreversibles.
Otro aspecto que ganó peso en la evaluación fue la expansión de la desinformación. Para los expertos, la erosión de consensos básicos y de hechos compartidos debilita la capacidad de respuesta colectiva ante cualquier crisis global.
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Durante la presentación, la periodista y premio Nobel de la Paz Maria Ressa remarcó ese problema. “Sin hechos no se puede tener verdad, sin verdad no se puede tener confianza”, afirmó, y advirtió que sin esos elementos no existe una realidad común que sostenga la democracia y el periodismo.
A lo largo de su historia, el Reloj del Juicio Final mostró fuertes variaciones. En 1991, tras acuerdos de reducción de armas estratégicas, se ubicó a 17 minutos de la medianoche, su punto más lejano. En los últimos años, el margen se redujo de manera constante hasta llegar al registro actual.

Desde el Boletín aclararon que el reloj no pretende predecir un colapso inminente. Su función es advertir y generar presión pública sobre dirigentes y gobiernos. En ese sentido, los científicos insisten en que los riesgos identificados son producto de decisiones humanas y, por lo tanto, reversibles.
El mensaje final apunta a la responsabilidad colectiva. Cooperación internacional, control de tecnologías y compromisos ambientales aparecen como caminos posibles para alejar la medianoche. “Tenemos tiempo para arreglar los problemas que nosotros mismos creamos”, recordó Alexandra Bell ante la comunidad científica.













