Provincia avanza en una estrategia coordinada con áreas sanitarias, ambientales y productivas, y busca sumar a los municipios para prevenir una enfermedad que afecta principalmente a niños pequeños.
El Gobierno del Chubut decidió profundizar el trabajo intersectorial para prevenir el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH), una enfermedad que presenta mayor incidencia durante los meses de verano y que afecta especialmente a niños menores de seis años. La iniciativa apunta a fortalecer la prevención desde múltiples frentes y reducir su impacto sanitario y económico. La estrategia se apoya en la coordinación entre distintos organismos del Estado.
Con ese objetivo, se desarrolló una reunión de trabajo en Rawson, en la sede de la cartera sanitaria provincial, donde participaron autoridades y equipos técnicos de las Secretarías de Salud y de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable, del Ministerio de Producción y del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). El encuentro permitió unificar criterios y revisar las líneas de acción vigentes.
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Durante la jornada se destacó la necesidad de abordar el SUH desde una mirada integral, que contemple tanto los aspectos sanitarios como los ambientales y productivos. Las autoridades coincidieron en que la prevención requiere controles coordinados y mensajes claros hacia la comunidad. El énfasis estuvo puesto en evitar abordajes aislados.
La reunión fue encabezada por la secretaria de Salud, Denise Acosta, acompañada por el subsecretario de Hospitales, Sebastián Restuccia, y la subsecretaria de Salud Pública, Anabel Pena. También participaron referentes de las Direcciones Provinciales de Epidemiología, Maternidad, Infancia y Adolescencia y Una Salud, áreas clave para el seguimiento de esta problemática.
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Del encuentro formaron parte además el subsecretario de Gestión Ambiental y Desarrollo Sustentable, Fernando Pegoraro, y el subsecretario de Agricultura y Ganadería, Agustín Pazos, junto a representantes del área de Asuntos Municipales, encabezados por Tamara Sandoval. La presencia de estos actores reflejó el carácter transversal de la estrategia.
Uno de los consensos centrales fue la necesidad de construir una hoja de ruta común, con objetivos definidos, metas compartidas y un esquema de seguimiento periódico. Esta planificación permitirá consolidar el funcionamiento de la mesa intersectorial sobre SUH y evaluar el impacto real de las acciones implementadas. El trabajo conjunto fue señalado como condición indispensable.
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Asimismo, se acordó reforzar los controles ambientales, productivos y sanitarios, especialmente en los circuitos de elaboración y comercialización de alimentos. Las autoridades remarcaron la importancia de garantizar condiciones seguras en toda la cadena alimentaria. La prevención, coincidieron, comienza mucho antes de la atención médica.
Otro eje del encuentro fue la necesidad de avanzar en una estrategia de comunicación clara y responsable, orientada a la población. Se buscará reforzar mensajes preventivos vinculados a la compra de alimentos en puntos habilitados, el consumo de agua segura y la correcta manipulación de alimentos en el hogar. La información accesible aparece como una herramienta clave.
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En ese marco, también se resolvió fortalecer la articulación con los municipios del Valle —Trelew, Rawson, Gaiman, Dolavon y 28 de Julio—, así como con Puerto Madryn y Puerto Pirámides. El objetivo es consolidar políticas locales que acompañen la estrategia provincial y permitan una llegada más directa a la comunidad.
El Síndrome Urémico Hemolítico es una enfermedad grave que se manifiesta principalmente a través de insuficiencia renal, anemia hemolítica y disminución de plaquetas en sangre, pudiendo generar consecuencias severas para la salud. Su incidencia aumenta en verano, cuando se incrementan ciertos factores de riesgo.
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Generalmente, la enfermedad se origina por la bacteria Escherichia coli, presente en los intestinos del ganado bovino, que puede ingresar al organismo humano a través del consumo de carne mal cocida, leche no pasteurizada, verduras y frutas mal lavadas o agua contaminada. La prevención alimentaria resulta central para evitar contagios.
El cuadro clínico suele comenzar con diarrea, acompañada por dolor abdominal y vómitos, y puede evolucionar hacia episodios más graves, incluso cuando los síntomas iniciales parecen ceder. Por eso, las autoridades sanitarias insisten en que ante el primer síntoma o sospecha es fundamental acudir de inmediato a un hospital o centro de salud, ya que la evolución puede ser rápida y compleja.





















