
Christian Petersen relató el episodio en el Lanín y reconoció que llevó su cuerpo al extremo
Actualidad29/01/2026
REDACCIÓN
El chef habló tras recibir el alta médica y explicó cómo una excursión exigente, sumada al estrés acumulado, derivó en una grave crisis de salud.


El chef Christian Petersen atravesó uno de los momentos más delicados de su vida luego de una excursión al volcán Lanín, en la provincia de Neuquén, que terminó con una extensa internación y una recuperación que aún continúa. Tras recibir el alta y regresar a su casa, decidió contar con detalle qué ocurrió y cómo ese episodio modificó su forma de mirar el trabajo, la salud y los límites personales.
La experiencia comenzó a gestarse semanas antes, durante un viaje a San Martín de los Andes, donde Petersen colaboró con una fundación vinculada a su familia. En ese contexto surgió la idea de intentar el ascenso al Lanín, un desafío físico que encaró sin conocer en profundidad las condiciones reales de la montaña ni el impacto que podía tener sobre su cuerpo, ya afectado por un año especialmente cargado.
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El propio chef reconoció que el cansancio emocional y la presión laboral tuvieron un peso decisivo. En su relato explicó que venía de atravesar situaciones complejas, entre ellas la muerte de un socio, conflictos gremiales y una exigencia constante ligada a la conducción de su empresa familiar. “Fui a probarme con el Lanín. Yo no lo conocía”, expresó al recordar el inicio de la excursión.
Durante el ascenso, las señales físicas comenzaron a aparecer con fuerza. Petersen sintió la necesidad de detenerse y bajar, pero continuó hasta la base tras dialogar con el guía. Allí, la combinación de falta de aire, ansiedad y encierro derivó en un ataque de pánico que marcó el punto de quiebre. “Quizás me puse demasiado al límite, quizás no me escuché”, reflexionó sobre esa decisión.
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La situación obligó a la intervención de personal de seguridad, que lo trasladó de urgencia al hospital. A partir de ese momento se inició un complejo cuadro clínico, con múltiples hipótesis médicas que incluyeron infecciones previas, problemas respiratorios, un virus cardíaco y el impacto del estrés acumulado. Todo confluyó en una arritmia severa y un fallo multiorgánico que puso su vida en riesgo.
Petersen permaneció cerca de un mes internado, gran parte del tiempo sin conciencia del paso de los días. Al despertar, ya en el Hospital Alemán de Buenos Aires, tomó dimensión de la gravedad del cuadro y del acompañamiento recibido. “Me desperté sintiendo mucho amor. Mi familia entraba mucho a la terapia a darme energías”, recordó sobre ese momento.
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El chef destacó el trabajo de los equipos médicos que lo asistieron tanto en el sur como en la Ciudad de Buenos Aires, y valoró el apoyo de colegas y personas vinculadas a su actividad. En ese contexto, también reconoció que el episodio lo obligó a aceptar ayuda, algo que no siempre había permitido. “Mi llamado de atención es escuchar más a mi familia y cuidarme más”, sostuvo.
La recuperación, según explicó, avanza de manera gradual y con importantes limitaciones físicas. Petersen contó que perdió cerca de 18 kilos, que debió volver a aprender movimientos básicos y que aún está lejos de su estado físico habitual. “Hoy estoy al 20%, aprendiendo a reeducar mis neuronas, mis nervios, mis músculos”, describió al referirse al proceso actual.
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Lejos de pensar en nuevos desafíos extremos, el chef descartó volver a intentar el ascenso al Lanín. “No vuelvo ni loco”, afirmó con claridad, al explicar que hoy prioriza una vida más tranquila, con menos exigencias y mayor atención a las señales del cuerpo.
La experiencia dejó una marca profunda en Petersen, que ahora reorganiza su rutina, reduce el ritmo laboral y se permite descansar. El episodio en la montaña funcionó como un límite claro, pero también como un punto de partida para una etapa distinta, donde la salud y los vínculos personales ocupan un lugar central.
















