

En Trevelin, la preparación frente a incendios forestales empieza por una pregunta simple: ¿dónde está el agua cuando se la necesita ya? Con ese criterio, la Municipalidad completó la construcción de los primeros cuatro tanques tipo australianos destinados a conformar reservas en sectores considerados sensibles. La iniciativa apunta a mejorar la respuesta en zonas rurales y de interfase, donde los minutos cuentan y el acceso suele complicarse.


Las nuevas reservas comenzaron a proyectarse a mediados del año pasado y ahora quedaron instaladas en lugares elegidos por su ubicación y cercanía con áreas habitadas. Tres tanques se montaron en callejones a lo largo de la Ruta 71, en Callejón Palma, Callejón Ivor Williams y Callejón Muñoz. El cuarto se ubicó en Sierra Colorada, una zona que también demanda abastecimiento rápido ante cualquier foco.
La estrategia no se limita a colocar infraestructura y esperar. Desde el municipio explican que se trata de una acción que se suma a un trabajo sostenido en el tiempo, con distintas instituciones involucradas. En los últimos dos años se consolidó una dinámica conjunta entre el Estado local, la Secretaría de Bosques y Parques, las Brigadas de Lucha contra Incendios Forestales, la Secretaría de Protección Ciudadana y los Bomberos Voluntarios de Trevelin.
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El objetivo operativo es claro: que brigadistas y bomberos puedan cargar agua sin recorrer grandes distancias o depender de puntos lejanos. En incendios de interfase, donde el fuego se acerca a viviendas, la logística se vuelve un factor determinante. Tener reservas distribuidas sobre rutas y callejones permite sostener el trabajo de las autobombas y reducir el desgaste de equipos que, de otro modo, quedan atados a traslados permanentes.
En paralelo, el municipio también ajustó su parte en el esquema de movilidad y apoyo. El intendente Héctor Ingram, junto al director de Servicios Públicos, Rubén Zapata, dispusieron el alistamiento de dos camiones con tanques para el transporte de agua. Según se informó, quedaron a disposición del cuartel local para reabastecer unidades en caso de un foco dentro del ejido.
Esa disponibilidad busca cubrir una necesidad concreta: que los recursos locales puedan responder sin perder capacidad de acción en otros frentes. De acuerdo a lo detallado, la idea es que, si se registra un incendio en Trevelin, esos camiones sirvan para sostener el trabajo de las autobombas. Al mismo tiempo, los cisternas de Bomberos podrían destinarse a colaborar en zonas de mayor exigencia, como el Parque Nacional Los Alerces o Villa Lago Rivadavia.
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La preparación también incluye la recepción de personal que llegue desde otros puntos. El municipio informó que el polideportivo municipal se encuentra listo para alojar brigadistas y bomberos que se sumen a tareas de combate. Además, se contempla el uso del espacio para eventuales evacuados, un punto que suele ser clave cuando el fuego obliga a salir de la zona por prevención.
En ese marco, la coordinación se sostiene con contacto directo entre las áreas involucradas. Ingram explicó que el seguimiento se mantiene activo y con comunicación permanente con Bomberos Voluntarios. En una declaración oficial, señaló: “Tenemos, tanto yo como los directores de Servicios Públicos, Rubén Zapata, y de Gobierno, Marcelo Sosa, un contacto permanente con las autoridades de Bomberos Voluntarios, siguiendo de cerca la situación y poniendo a disposición los recursos con los que contamos para colaborar”.
Las acciones preventivas también forman parte del esquema que el municipio viene sosteniendo. Entre las medidas mencionadas aparecen ciclos de charlas con vecinos en distintos sectores y parajes, orientadas a brindar información sobre prevención y sobre qué hacer ante un incendio forestal o de interfase. A eso se sumó la recuperación de reservas de agua y un relevamiento territorial que permitió elaborar planes de evacuación preventiva.
En el mismo mensaje, el intendente reforzó un pedido dirigido tanto a residentes como a turistas, en un contexto donde el riesgo se multiplica por descuidos mínimos. La frase fue directa y sin rodeos: “Extrememos los cuidados para evitar incendios en nuestro ejido”. En una zona donde el paisaje y la vida cotidiana conviven con el monte, el llamado apunta a evitar que una chispa se convierta en una emergencia mayor.















