
Puma: la clásica marca deportiva alemana ahora en manos de capitales chinos
Actualidad31/01/2026
Sergio Bustos
La compra de casi un tercio de la firma alemana por parte de Anta Sports marca un nuevo equilibrio accionario, sin alterar la gestión ni la identidad de la histórica marca.


El tablero del negocio deportivo internacional suma un movimiento de peso. Anta Sports, uno de los mayores conglomerados del sector a nivel mundial, pasó a convertirse en el principal accionista de Puma, tras adquirir una participación que le otorga una posición determinante dentro de la compañía alemana.
La operación se concretó mediante la compra del 29,06% del capital accionario, a cambio de 1.500 millones de euros, una cifra que refleja tanto el valor de la marca como su proyección dentro del mercado global. El acuerdo se cerró con Groupe Artémis, el holding de la familia francesa Pinault, hasta ahora accionista de referencia.
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Desde ambas compañías buscaron despejar dudas sobre el futuro inmediato de la firma alemana. Aclararon que no habrá oferta pública de adquisición, ni modificaciones en la estructura de gestión, la autonomía operativa o la identidad de Puma, que continuará funcionando de manera independiente dentro del nuevo esquema accionario.
El objetivo estratégico de la marca deportiva se mantiene intacto. Puma apunta a consolidarse entre las tres principales firmas deportivas del mundo, un plan que se sostiene sobre su posicionamiento en disciplinas como fútbol, atletismo, básquet, entrenamiento y automovilismo, con presencia consolidada en varios continentes.
En ese escenario, Argentina aparece como una pieza relevante dentro del entramado productivo regional. Puma cuenta con sede en Pilar, una red de tiendas propias, canal de comercio electrónico local y cientos de empleados distribuidos entre operaciones comerciales e industriales.
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Uno de los puntos centrales de esa estructura se encuentra en La Rioja, donde la empresa opera una planta de calzado que recibió inversiones millonarias en los últimos años. Esa fábrica elevó su capacidad productiva a más de un millón de pares de zapatillas por año, al tiempo que amplió su plantilla tanto en el interior del país como en oficinas de Buenos Aires.
Para Anta Sports, la incorporación accionaria se alinea con una estrategia de expansión multimarca a escala global. El grupo chino ya controla los derechos de Fila en China, además de marcas como Descente, Kolon Sport, Maia Active y Anta Kids, y posee participación mayoritaria en Amer Sports, dueña de Arc’teryx y Salomon.
Puma, por su parte, combina tradición y alcance internacional. Fundada en 1948 y cotizante en la Bolsa de Fráncfort desde 1986, conserva una fuerte inserción en Europa, América Latina, África e India, mercados donde sostiene su crecimiento a partir de líneas deportivas y acuerdos comerciales.
El nuevo esquema accionario no altera esa hoja de ruta, pero sí modifica el equilibrio de poder dentro de la compañía. Con Anta Sports como principal accionista, Puma inicia una etapa marcada por la continuidad operativa, aunque bajo una nueva referencia estratégica dentro del competitivo universo del deporte global.





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