
Boca perdió 40 mil socios de su pádrón y el golpe pega en la caja y la tribuna
Deporte31/01/2026
REDACCIÓN
Un informe de AFA registró una baja del 12,8% en doce meses. La caída se concentra en adherentes y reabre la discusión por cuotas, entradas y beneficios.


Un informe oficial de la AFA al cierre del año pasado registró que Boca pasó de 323.853 socios en 2024 a 282.644 en 2025, una pérdida de 40.942 personas en apenas doce meses. La caída equivale a un 12,8% del padrón y marca un retroceso inédito para un club que construyó parte de su poder institucional sobre la masividad. El dato no solo describe una variación estadística: instala un cambio concreto en el tamaño de su base social.
La reducción es la más pronunciada de los últimos años, según el mismo reporte, y aparece como un quiebre en una institución históricamente ligada a la idea de “club popular”. En un contexto donde el número de socios también se traduce en ingresos y peso político, la baja mueve piezas hacia adentro y hacia afuera. La cifra, además, llega con el peso simbólico de la identidad boquense.
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Buena parte de esa identidad se condensó durante décadas en una consigna que se repite como marca registrada: “la mitad más uno”. Ese lema, más allá del folclore, funcionó como un relato de pertenencia y, al mismo tiempo, como un argumento de centralidad en el fútbol argentino. El descenso fuerte en la masa societaria pone tensión sobre esa narrativa y obliga a revisar cómo se expresa hoy el vínculo entre el club y su gente.
El impacto aparece en varios planos que el propio texto fuente enumera con claridad: afecta ingresos, representatividad, poder institucional y sentido de pertenencia. Con menos socios activos, el club ve reducida una parte de su financiamiento regular, pero también enfrenta preguntas sobre la capacidad de sostener el modelo de participación. En un club donde la vida política y la vida deportiva conviven con alta intensidad, el padrón nunca es un número neutro.
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El informe puntualiza que la categoría más golpeada fue la de socios adherentes, un segmento que se creó para ordenar la demanda de quienes querían asociarse y ampliar la base social. En un año, ese padrón pasó de 121.079 a 98.820, con una baja superior a 22 mil personas. Es un dato sensible porque los adherentes funcionan como puerta de entrada para miles de hinchas que buscan acceso a la vida del club y, eventualmente, subir de categoría.
La caída en adherentes también expone un problema estructural: cuando la “puerta de entrada” se achica, el club pierde un termómetro directo de su capacidad de sumar y retener nuevas generaciones de socios. Ese segmento, además, suele estar atravesado por expectativas concretas, como participación, accesos y beneficios. Cuando esas expectativas no se cumplen o se vuelven inaccesibles, el retroceso deja de ser una sorpresa y pasa a ser síntoma.
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En el texto fuente se plantean varias razones posibles para explicar la sangría, sin fijar una única causa. Se mencionan factores económicos, con cuotas que se vuelven cada vez más difíciles de sostener, y también se apunta al descontento deportivo e institucional. En el medio, aparece un reclamo que atraviesa a casi cualquier club grande: las dificultades de acceso a entradas y a beneficios concretos que justifiquen la pertenencia.
Esa combinación de variables configura un fenómeno que el propio informe define como multicausal, porque ningún elemento por sí solo explica un retroceso de este tamaño. En un escenario económico complejo, la cuota se vuelve un gasto que compite con otros urgentes, y el socio exige que el costo se traduzca en algo palpable. Cuando el acceso a la cancha y a los servicios se percibe como limitado, la decisión de sostener la membresía puede cambiar.
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Más allá de la coyuntura, el dato abre una discusión de fondo sobre cómo se administra la masividad en un club que siempre se pensó a sí mismo como un gigante social, además de deportivo. El padrón es parte del “motor” económico e institucional, pero también de una construcción identitaria que Boca utilizó durante décadas para explicarse a sí mismo. Por eso, la pérdida de más de 40 mil socios en un año se lee como un impacto que excede la planilla.















