
Mejora el ánimo económico actual, pero crece la incertidumbre sobre el rumbo de los próximos meses
Actualidad31/01/2026
Sergio Bustos
Indicadores de confianza muestran una percepción más favorable del presente, mientras decisiones fiscales, tensiones financieras y datos duros enfrían las expectativas hacia adelante.
La economía argentina transita un momento de señales cruzadas. Por un lado, distintos indicadores reflejan una mejora en la percepción de las condiciones actuales. Por otro, crece la cautela cuando se observa el horizonte de los próximos meses, con expectativas que pierden fuerza frente a un contexto todavía inestable.
Uno de los episodios que expuso esas tensiones fue la frustrada implementación de la ley de inocencia fiscal. La renuncia de Paul Starc a la conducción de la Unidad de Información Financiera (UIF) dejó en evidencia las dificultades para reglamentar la norma sin entrar en conflicto con los lineamientos del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). En el sistema financiero, la lectura fue directa: los bancos evitan operar con fondos no justificados para no comprometer su relación con organismos internacionales.


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El escenario también generó inquietud en otros actores. Consejos profesionales vinculados a la contabilidad solicitaron al Ministerio de Economía participar de la reglamentación, ante la complejidad técnica que implica compatibilizar la norma local con estándares globales. La falta de definiciones claras mantuvo el tema en suspenso.
En paralelo, el frente cambiario mostró un comportamiento distinto. En las últimas ruedas, el Banco Central, bajo la presidencia de Santiago Bausili, logró una acumulación sostenida de divisas. A ese ritmo, las compras podrían alcanzar unos 16.000 millones de dólares, un dato que trajo alivio a sectores que observaban con atención el nivel de reservas.
Esta dinámica se alineó con reclamos históricos del Fondo Monetario Internacional y de los mercados. Aunque existen dudas sobre la posibilidad de sostener ese ritmo, la señal de intervención activa resultó suficiente para calmar expectativas en el corto plazo.
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El clima político también mostró movimientos. Durante una misma semana se produjeron ocho salidas de funcionarios nacionales, algunas de ellas bajo sospecha de irregularidades administrativas. Entre los casos mencionados aparece el del área de Transporte, en un contexto de bajo nivel de confrontación pública y escasa reacción opositora.
Mientras tanto, los datos de la economía cotidiana ofrecen un contraste marcado. Se registra un récord histórico de mora en créditos personales y una multiplicación de los atrasos en pagos con tarjetas de crédito. Estos indicadores reflejan tensiones en el consumo masivo, aun cuando el ánimo general parece mostrar otra cara.
El Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Di Tella reflejó una suba mensual, aunque con matices relevantes. El informe muestra un crecimiento más fuerte en el interior del país, mientras que el Área Metropolitana de Buenos Aires, que concentra alrededor del 35 % de la población, exhibe retrocesos.
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Dentro del mismo índice, mejoró la percepción sobre bienes durables e inmuebles, pero cayeron las expectativas sobre la situación macroeconómica futura. El dato sintetiza el momento actual: mejor presente, pero mayor incertidumbre hacia adelante, incluso con registros negativos frente a comienzos de 2025.
En el plano internacional, el presidente Javier Milei adoptó un tono moderado durante su exposición en el Foro Económico Mundial de Davos. Evitó definiciones sobre conflictos globales sensibles y priorizó un discurso técnico, enfocado en eficiencia económica y orden interno.
Sin embargo, los indicadores de actividad continúan mostrando fragilidades. El EMAE de noviembre arrojó resultados negativos, la industria automotriz enfrenta dificultades y el comercio exterior evidencia una caída progresiva de importaciones asociada a la retracción del consumo. Las proyecciones de crecimiento para 2026 permanecen por debajo del 3 %.
En este contexto, la economía argentina se mueve entre una percepción presente más favorable y un futuro que todavía no termina de despejarse. El corto plazo aparece contenido por cierta estabilidad, mientras las decisiones de fondo siguen marcando el pulso de la expectativa social















