
Un choclo, un celular y 6 millones: cómo estafaron a una turista en Copacabana
Turismo31/01/2026
REDACCIÓN
En Copacabana, un pago por 20 reales terminó en 20.000: la turista recién vio el monto horas después. La Policía Civil investiga y no hay reintegro.
En una playa donde el movimiento no para, el problema no apareció en la arena sino en la pantalla del teléfono. Una turista argentina aceptó pagar un choclo con una app y la operación quedó registrada por un monto que no tenía relación con lo acordado. El resultado fue un golpe directo al bolsillo: casi 6 millones de pesos por una compra mínima.
El precio que la mujer tenía en mente era simple y entendible para cualquier visitante. La cuenta era 20 reales, un valor que en moneda argentina ronda $5.000 a $6.000, según se informó. En algún punto del cobro, ese número se convirtió en otra cosa y terminó escrito como 20.000 reales.


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La escena sumó un detalle que después se volvió decisivo en el relato del caso. El vendedor se ofreció a “ayudar” con la aplicación de pago digital y esa intervención marcó la diferencia entre una compra común y una transferencia descontrolada. El texto fuente sostiene que la maniobra ocurrió a través de una app cuando el vendedor se metió en el proceso.
El tipo de fraude no se presenta como una rareza aislada, sino como una modalidad reconocible para quienes siguen denuncias de turistas en Brasil. La práctica figura como “golpe da maquininha”, un método que apunta a inflar el monto en el momento exacto de la confirmación. El engaño funciona porque el cobro aparece como “normal” para quien está apurado, distraído o confía en el gesto de ayuda.
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En esta modalidad, el punto crítico es el control del monto justo antes de validar la operación. El vendedor, o un cómplice, manipula el número en terminales de pago o en aplicaciones de transferencia instantánea como Pix, según describe la fuente. Cuando la víctima confirma sin advertir la cifra real, el dinero ya se movió y la corrección se vuelve cuesta arriba.
La turista recién tomó dimensión del desfalco cuando revisó su cuenta más tarde. El texto precisa que lo detectó horas después, al mirar el estado de movimientos, y ahí entendió que no se trataba de un error menor. Para ese momento, el monto transferido ya representaba gran parte del presupuesto de sus vacaciones.
A partir de ese hallazgo, la mujer avanzó por la vía formal y dejó asentada la denuncia. La presentación quedó en manos de la Policía Civil y la investigación se canalizó en la Delegacia Especial de Apoio ao Turismo (DEAT). El objetivo, según se informó, es localizar al vendedor y tratar de recuperar el dinero.
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El estado del caso muestra, por ahora, un panorama adverso para la damnificada. La fuente indica que las autoridades no lograron identificar al estafador ni recuperar los fondos transferidos. Esa combinación deja a la víctima con una cuenta vaciada y con un proceso en marcha que todavía no ofrece resultados.
El episodio vuelve a poner el foco en un gesto que muchos turistas repiten por confianza o por comodidad: entregar el celular para que otro “facilite” el pago. En la misma línea, el texto remarca la necesidad de mirar el monto antes de confirmar y, cuando se puede, elegir alternativas con control claro del valor o incluso efectivo. En Copacabana, el problema no fue el choclo: fue el número que apareció en el instante menos pensado.








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