
El monotributo cambia, aumenta y obliga a revisar números antes de pagar
Actualidad02/02/2026
REDACCIÓN
El aumento del 14,29 % y los nuevos topes de facturación modifican categorías, cuotas mensuales y decisiones clave para miles de pequeños contribuyentes.


Desde febrero, el monotributo deja de ser un trámite automático para convertirse en una revisión obligada de ingresos y pagos. La actualización definida por ARCA eleva cuotas y redefine escalas, con un impacto directo sobre el monto mensual que cada contribuyente debe afrontar. El ajuste no es transitorio: regirá hasta agosto de 2026.
El incremento confirmado alcanza el 14,29 % y se aplica tanto a los límites de facturación anual como a los importes mensuales. Esto implica que muchos monotributistas quedarán desfasados si mantienen la misma categoría sin analizar su facturación acumulada. El cambio atraviesa a todas las escalas del régimen.
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Uno de los efectos inmediatos aparece en la necesidad de recategorización. Con los nuevos parámetros, miles de inscriptos podrían pasar a una escala superior, aun sin haber modificado su volumen de trabajo. Especialistas advierten que una recategorización incorrecta puede derivar en ajustes retroactivos, intereses o sanciones.
ARCA redefinió los topes máximos de facturación anual que determinan la permanencia en cada categoría. Los ingresos permitidos van desde $10.277.988,13 en la categoría A hasta $108.357.084,05 en la categoría K, un salto significativo respecto de los valores previos. Estos montos funcionan como línea divisoria para cada contribuyente.
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La actualización no afecta de la misma manera a todos. Las nuevas tablas introducen diferencias claras entre prestación de servicios y venta de bienes, tanto en los límites como en las cuotas. Esta distinción vuelve central identificar correctamente la actividad declarada.
En las categorías más bajas, el impacto parece acotado, pero igual obliga a recalcular. La categoría A pasa a pagar $4.780,46 mensuales, mientras que la B asciende a $9.082,88, sin diferencias por tipo de actividad. A partir de la categoría C, la brecha entre servicios y ventas comienza a ampliarse.
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En los tramos intermedios, el ajuste se vuelve más visible. Por ejemplo, la categoría E fija una cuota de $47.804,60 para servicios y $37.924,28 para ventas, mientras que la G trepa a $122.327,76 en servicios y $61.189,87 en ventas. La carga mensual se transforma en un factor decisivo para sostener la categoría.
Las escalas superiores concentran el mayor impacto. La categoría H supera los $350.000 mensuales en servicios, y en la K la cuota alcanza $1.171.212,59, cifras que obligan a muchos contribuyentes a replantear su encuadre fiscal. En ventas, los valores son menores, aunque igualmente elevados.
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El régimen actualizado quedará vigente hasta agosto de 2026, cuando se prevé una nueva revisión. Hasta entonces, el monotributo funcionará con estos parámetros, en un contexto donde revisar la facturación de los últimos 12 meses deja de ser una recomendación y pasa a ser una necesidad operativa para evitar costos adicionales.
Categoría A: $4.780,46 en ambos casos
Categoría B: $9.082,88 en ambos casos
Categoría C: $15.616,17 servicios / $14.341,38 ventas
Categoría D: $25.495,79 servicios / $23.742,95 ventas
Categoría E: $47.804,60 servicios / $37.924,28 ventas
Categoría F: $67.245,13 servicios / $49.398,08 ventas
Categoría G: $122.327,76 servicios / $61.189,87 ventas
Categoría H: $350.567,04 servicios / $175.283,51 ventas
Categoría I: $697.150,35 servicios / $278.860,14 ventas
Categoría J: $836.580,42 servicios / $334.632,18 ventas
Categoría K: $1.171.212,59 servicios / $390.404,20 ventas














