
Muchos turistas, poco gasto y poca señal: el verano que dejó Puerto del Este y Las Grutas
Turismo03/02/2026
Sergio Bustos
Puerto del Este cerró el verano con una postal, junto a Las Grutas, que se repitió durante semanas: mucha gente en la playa, movimiento constante y un clima de temporada activa, pero con un consumo que no acompañó en la misma medida. Ese contraste quedó en el centro del balance que hizo la delegada municipal Daiana Lizama, que también habló de lo que más preguntan los visitantes y de las mejoras que el destino necesita sin resignar su perfil natural.
En ese repaso, la funcionaria destacó que el Puerto recibió turistas de distintos puntos del país y también del exterior, con una presencia que ya empieza a ser habitual en la zona. “Tenemos gente de Chile, Brasil y Uruguay, que son los países vecinos que más nos visitan, pero también han llegado turistas de Europa, incluso de Holanda, muchos de ellos recorriendo la región en casas rodantes”, explicó. A nivel nacional, remarcó el arribo de viajeros de Buenos Aires, San Juan y Mendoza, un dato que muestra cómo el destino se sostiene en varios corredores turísticos y no solo en el público regional.
El crecimiento de visitantes, sin embargo, convive con un desafío operativo que en Puerto del Este se vuelve permanente: ordenar un espacio natural enorme y cuidar que el uso turístico no lo deteriore. Lizama recordó que en ninguna de las playas está permitido el ingreso de vehículos, una decisión que se mantiene como regla básica de convivencia y preservación. Esa política, además, se complementa con un esquema de estacionamiento medido que funciona en Punta Perdices y que distingue entre residentes y visitantes.


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En ese punto, la delegada precisó los valores que se aplicaron durante la temporada y que suelen generar consultas. “Para la gente de afuera el estacionamiento tiene un valor de 6.000 pesos por día, y 8.000 pesos con sombra. Para los locales es gratuito”, señaló. La medida se suma a la presencia de baños en distintos sectores, un servicio que se sostiene como parte del esquema mínimo para una costa que cada año recibe más gente.
La oferta de alojamiento también forma parte de la identidad del lugar, con opciones que se reparten entre el casco del pueblo y zonas como Saco Viejo. Lizama explicó que hay casas y cabañas de alquiler, además de un hotel, aunque reconoció que el pulso de la temporada se sintió diferente. “Los prestadores coinciden en que no hay muchas reservas anticipadas. La gente llega por uno o dos días, por el fin de semana, y busca alojamiento en el momento”, relató, marcando una tendencia que se repitió en varios destinos costeros.
Esa lógica de estadías cortas impactó también en el tipo de turismo que se vio durante el verano. Aunque las playas se mostraron colmadas, el gasto no se sintió con la misma intensidad en los comercios y servicios locales. “Es un turismo muy gasolero. El que viene, en general, ya viene armado, trae sus cosas. Hay consumo, pero no es notorio como en otras temporadas”, aseguró Lizama, poniendo en palabras una percepción que muchos prestadores comentaron en voz baja.
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En paralelo, el balance dejó en evidencia cuáles son los temas que más se repiten en las charlas con turistas: baños y señal. Actualmente hay sanitarios en el portal de acceso, que funciona de 8 de la mañana a 12 de la noche, y también en sectores como Punta Villarino, Conchillas y Punta Perdices. Pero la delegada admitió que el tamaño de la costa obliga a pensar siempre en más puntos de apoyo, porque la demanda se dispersa y no todos los visitantes se quedan en las áreas más concentradas.
“Siempre falta algo más”, reconoció, al hablar de lo difícil que resulta cubrir cada tramo con servicios permanentes. En el mismo eje, planteó que la conectividad es limitada en algunos sectores y que mejorar la señal aparece como una de las tareas a encarar. “Son cosas que ya se están proyectando para este año, y que se evaluarán en un balance al finalizar la temporada”, adelantó en Agenda Abierta, dejando en claro que el reclamo está instalado y no se puede esquivar.
Más allá de los números, Lizama insistió en que la prioridad sigue siendo cuidar el lugar y sostener una convivencia ordenada con quienes llegan a pasar el día o a quedarse el fin de semana. “Nuestro objetivo es conservar el lugar. Queremos que el turista que nos elige este año, cuando vuelva el próximo, lo encuentre en las mismas condiciones”, expresó. En esa tarea, destacó el trabajo de la patrulla de playa y del personal municipal, que recorre los sectores y dialoga con los visitantes para explicar límites, reglas y cuidados necesarios.
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La organización, dijo, mejoró en los últimos años, aunque todavía hay puntos sensibles que aparecen cada temporada. “El Puerto del Este es un lugar maravilloso, con playas extensas, paisajes diversos y espacios para distenderse. Tiene que seguir progresando, sobre todo en tecnología y comunicación, que hoy son fundamentales”, sostuvo. Esa frase sintetiza la tensión que atraviesa al destino: crecer en servicios y conectividad sin transformarse en otra cosa, sin perder el valor que lo hace atractivo.
En el plano operativo, la delegada detalló que la recolección de residuos se realiza todos los días en el pueblo y hasta dos veces por jornada en la playa, con refuerzos por la tarde. También explicó que en temporada alta la delegación trabaja con alrededor de 40 personas entre servicios públicos, patrulla y administración, aunque reconoció que hay una falta que se siente en el territorio. “Falta personal, sobre todo para el trabajo de terreno”, señaló, en un contexto donde el control y la presencia son parte del ordenamiento costero.
De cara a febrero, Lizama contó que se proyectan actividades para atraer más visitantes y estirar el movimiento turístico. También se analizan propuestas para el fin de semana largo que coincide con Carnaval, el Día de los Enamorados y el Día del Guardavidas, con la particularidad de que el Puerto cuenta con servicio de guardavidas en sectores como Punta Perdices. La idea es sostener el flujo de gente, pero también ordenar la experiencia y reforzar lo que se viene reclamando.
Sobre el final, la delegada dejó una invitación directa para turistas y vecinos, con un tono de bienvenida que busca sostener el vínculo con quienes vuelven cada año. “Los esperamos para que disfruten del aire, el sol, el mar y los atardeceres espectaculares. Tenemos fauna, paisajes diversos y playas únicas. Queremos seguir poniendo la alfombra roja para que el turismo vuelva, cuidando siempre este lugar que es de todos”, concluyó.




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