
Sin tratado y sin límites: Rusia habló tras el fin del acuerdo nuclear con EE.UU
Política04/02/2026
REDACCIÓN
El reloj llegó a cero y dejó un vacío inédito en la seguridad global. Este jueves expira formalmente el Tratado START III, el último acuerdo que limitaba las armas nucleares estratégicas entre Rusia y Estados Unidos, y desde Moscú ya dejaron en claro cómo leen el nuevo escenario. Por primera vez en décadas, las dos principales potencias nucleares del planeta quedan sin un marco vigente de control mutuo.


El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia se pronunció este miércoles y confirmó que, con el vencimiento del tratado, ambas partes “ya no están vinculadas por ningunas obligaciones” en el marco del acuerdo. El comunicado marcó el cierre definitivo de un esquema que durante años funcionó como pilar de previsibilidad estratégica entre Washington y Moscú.
El llamado Nuevo START había sido firmado el 8 de abril de 2010 por los entonces presidentes Dmitri Medvédev y Barack Obama. Entró en vigor en 2011 por diez años y fue prorrogado en 2021 por otros cinco, sin condiciones previas. Su objetivo central fue limitar y reducir los arsenales nucleares estratégicos de ambas potencias.
Desde la cancillería rusa señalaron que, a partir de ahora, el país definirá su política basándose en un análisis propio del contexto internacional. Aun así, aseguraron que Moscú actuará de manera “responsable y mesurada”, evaluando la política militar de Estados Unidos y la situación estratégica general.
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El comunicado recordó que Rusia suspendió la aplicación del tratado en febrero de 2023, al considerar que su implementación se había vuelto insatisfactoria. Moscú atribuyó esa decisión a lo que calificó como acciones “absolutamente inaceptables” por parte de Estados Unidos y a una política “extremadamente hostil” de la administración de Joe Biden.
Entre los factores que, según Rusia, erosionaron el acuerdo, se mencionaron las iniciativas estadounidenses en materia de defensa antimisiles. Para Moscú, esas acciones resultaron desestabilizadoras y rompieron la interrelación entre armas estratégicas ofensivas y defensivas prevista en el tratado, afectando el equilibrio nuclear.
Pese a las críticas, el propio gobierno ruso reconoció que el START III cumplió gran parte de sus funciones. Destacó que ayudó a frenar la carrera armamentista, permitió reducciones significativas de arsenales y aportó previsibilidad a largo plazo en uno de los terrenos más sensibles de la política internacional.
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Incluso tras suspender su participación activa, Rusia recordó que había anunciado su decisión de mantener voluntariamente los límites cuantitativos centrales del tratado hasta el final de su vigencia. Según Moscú, Estados Unidos adoptó una postura similar en ese momento, lo que sostuvo el esquema hasta este último tramo.
El texto oficial también aludió a una iniciativa impulsada por Vladímir Putin en septiembre de 2025. El presidente ruso había propuesto que ambas potencias respetaran los topes del tratado durante al menos un año después de su expiración, bajo un esquema de autorrestricción voluntaria. Según Moscú, Washington nunca respondió a esa propuesta.
Ese silencio fue interpretado como una señal negativa. Rusia afirmó que tomará este escenario como un hecho consumado al definir su política futura en materia de armas estratégicas ofensivas. Al mismo tiempo, advirtió que está preparada para adoptar “contramedidas militares y técnicas contundentes” ante eventuales amenazas a su seguridad.

Sin embargo, el comunicado dejó una puerta abierta. Moscú sostuvo que sigue dispuesta a buscar soluciones políticas y diplomáticas, basadas en el diálogo, la igualdad y el beneficio mutuo, siempre que existan condiciones adecuadas para ello.
Con el vencimiento del Nuevo START, desaparecen también los límites numéricos que regían hasta ahora. El acuerdo establecía un tope de 1.550 ojivas nucleares, 700 misiles y bombarderos estratégicos desplegados y 800 sistemas de lanzamiento entre desplegados y no desplegados para cada país.
El final del tratado deja a Rusia y Estados Unidos sin un documento que regule sus arsenales estratégicos. En un contexto global marcado por tensiones crecientes, el silencio de los acuerdos abre una etapa de incertidumbre que vuelve a poner a las armas nucleares en el centro de la escena internacional.














