
El Lanín enfrentó 21 focos en un mes y el fuego quedó a metros de crecer sin control
Actualidad06/02/2026
Sergio Bustos
El Parque Nacional Lanín atravesó semanas de máxima tensión operativa por la aparición reiterada de focos de incendio en distintos puntos de su territorio. Desde el 30 de octubre se registraron y combatieron 21 incendios forestales, una cifra que encendió señales de atención dentro del área protegida. Aunque la superficie total afectada rondó las tres hectáreas, cada episodio implicó un despliegue inmediato para evitar que el fuego ganara dimensión.
La respuesta no fue aislada ni ocasional. En cada foco actuó el Comando de Incidentes, con una estructura que integró a más de 100 brigadistas y personal especializado. Participaron equipos del Departamento de Incendios, Comunicaciones y Emergencias, guardaparques y técnicos, junto a fuerzas y organismos externos que se sumaron según la complejidad de cada escenario.
Las condiciones ambientales jugaron un papel determinante en el origen de los incendios. La mayoría se inició por tormentas eléctricas con caída de rayos, en un contexto de temperaturas elevadas y baja humedad. Esa combinación elevó el índice de peligro y generó un escenario propicio para la ignición, incluso en zonas de difícil acceso.


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Frente a ese panorama, la estrategia se apoyó en la detección temprana y la acción inmediata. La pronta denuncia de columnas de humo permitió intervenir en etapas iniciales, cuando el fuego aún no había tomado fuerza. Esa rapidez evitó que los focos evolucionaran hacia incendios de mayor magnitud y complejidad.
El trabajo en terreno exigió coordinación constante y decisiones técnicas ajustadas a cada situación. Las cuadrillas realizaron verificaciones directas, evaluaciones del comportamiento del fuego y análisis permanentes para definir la mejor forma de ataque. En muchos casos se trabajó con herramientas manuales y equipos de agua, adaptando el combate a la topografía y al tipo de combustible presente.
El apoyo aéreo resultó clave para el monitoreo y la contención. Intervinieron el avión observador 360° de Parques Nacionales, helicópteros y aviones hidrantes del Servicio Nacional y del Sistema Provincial de Manejo del Fuego de Neuquén. Estas tareas permitieron seguir la evolución de los focos en áreas de acceso complejo y reforzar la seguridad del personal.
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Si bien la mayoría de los incendios tuvo un comportamiento superficial, en algunos sectores se registró transición a fuego de copas, especialmente en zonas con especies nativas. Se vieron afectados principalmente pastizales y árboles como coihue, lenga y araucaria, en ambientes de topografía exigente que demandaron mayor esfuerzo operativo.
La experiencia del personal también se extendió más allá del parque. Los brigadistas del Lanín colaboraron en incendios de gran magnitud en otras zonas de Neuquén y en distintos Parques Nacionales, aportando conocimiento y capacidad operativa en contextos críticos.
Desde la administración del área protegida insisten en que el riesgo no desapareció. Aunque muchos focos fueron de origen natural, el escenario climático actual obliga a extremar cuidados. Sigue vigente la prohibición total de hacer fuego y se solicita avisar de inmediato ante cualquier columna de humo al 2972-427210, una acción que puede marcar la diferencia entre un foco controlado y un incendio fuera de control.














