
La Jueza explicó el fallo destacado por UNICEF y su mirada sobre la justicia de familia
Chubut06/02/2026
REDACCIÓN
La jueza de Familia de Rawson habló sobre la sentencia reconocida por UNICEF, la escucha del niño y los criterios jurídicos que guiaron una decisión poco frecuente en el país.


El reciente reconocimiento de UNICEF a una sentencia dictada en Rawson volvió a poner en primer plano el trabajo de la jueza Daniela Pino, aunque el fallo en sí tiene un recorrido mucho más largo. La magistrada explicó que la decisión judicial se firmó en 2023, como cierre de una historia familiar que comenzó incluso antes de llegar a los tribunales.
En diálogo con #LA17, Pino remarcó que los casos que llegan a la Justicia de Familia siempre parten de trayectorias previas, atravesadas por vínculos, conflictos y realidades complejas. “Es una historia familiar, como todas las que nos llegan a los jueces de familia para resolver cuando hay un conflicto”, señaló, al contextualizar el proceso que derivó en la sentencia destacada.
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Uno de los conceptos centrales del fallo fue el de pluriparentalidad, una figura que todavía no aparece como regla en la legislación argentina. Pino explicó que, en términos simples, se trata del ejercicio de la responsabilidad parental por más de dos personas, es decir, el cuidado, los derechos y las obligaciones hacia un niño compartidos entre varios adultos.
“En términos sencillos sería el ejercicio de la responsabilidad parental hacia los hijos, ejercido por más de dos personas”, explicó la jueza, aclarando que se trata de situaciones excepcionales que surgen de la realidad concreta de cada niño, niña o adolescente y no de una aplicación automática de la ley.
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En el caso analizado, el niño convivía con una familia solidaria, mientras mantenía vínculo activo con su padre biológico. Esa convivencia prolongada generó lazos afectivos sólidos que, según la magistrada, no podían ser ignorados por la Justicia. “Básicamente lo que hice a través de la sentencia fue respetar esa realidad y acomodar un poco las normas a esta realidad que era la que a él lo ponía feliz”, expresó.
Pino detalló que el Código Civil y Comercial no habilita de manera directa este tipo de soluciones, por lo que la sentencia implicó un trabajo jurídico profundo para fundamentar por qué se aplicaban ciertos artículos y por qué otros debían dejarse de lado en función del interés superior del niño.
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Otro aspecto clave fue la escucha del niño, un principio que la jueza consideró ineludible. “Es lo más importante que debemos considerar, el deseo del niño, siempre que ese deseo se compatibilice con todos los elementos que tenemos en los expedientes”, afirmó, al señalar que el niño fue escuchado en varias audiencias a lo largo del proceso.
La magistrada explicó que la escucha no depende exclusivamente de la edad cronológica. “Yo los escucho a partir de los tres años, si comprenden y pueden expresarse”, sostuvo, en línea con lo establecido por la Convención sobre los Derechos del Niño, un instrumento internacional de cumplimiento obligatorio para los países que la suscribieron.
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Respecto al rol de las familias solidarias, Pino destacó la función vital que cumplen en situaciones de vulnerabilidad. En este caso, el niño permaneció cerca de dos años sin interrupciones con la familia que lo acogió, tiempo durante el cual pudo restituir derechos y construir un entorno de cuidado estable.
Consultada sobre el reconocimiento de UNICEF, la jueza consideró que se valoró tanto el contenido como la técnica del fallo. “Es un fallo coherente, que respeta el interés superior del niño”, explicó, y agregó que la decisión fue novedosa no solo por el resultado, sino por el modo de resolverla dentro de los límites legales existentes.
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Pino reconoció que la elaboración de la sentencia le demandó un proceso extenso de reflexión. “Me ha llevado tiempo pensarlo, bastante tiempo para pensar cómo iba a armar el esquema de la sentencia en función de todos los impedimentos que yo tenía en las leyes”, señaló, dando cuenta de la complejidad del caso.
Más allá del reconocimiento internacional, la jueza subrayó que el eje de su trabajo sigue siendo el mismo: escuchar, analizar cada realidad particular y decidir en función del bienestar del niño. Una mirada que, en este caso, trascendió el ámbito local y fue destacada a nivel internacional.















