El acueducto del Musters empieza a tener fecha, pero los cortes seguirán varios veranos más

Actualidad09/02/2026Sergio BustosSergio Bustos
acueducto comodoro
El acueducto de Comodoro.

Después de años de promesas incumplidas y parches de emergencia, el acueducto del lago Musters volvió a ocupar un lugar central en la agenda pública. El Gobierno de Chubut trabaja para llamar a licitación en marzo al recambio del tramo más crítico del sistema, una obra largamente esperada que busca atacar el corazón del problema de los cortes de agua en el sur provincial.

La expectativa es alta, pero también lo son las advertencias. Aun si el proceso avanza sin demoras, el impacto no se sentirá de inmediato. El plazo estimado de ejecución oscila entre 18 y 24 meses, lo que implica que Comodoro Rivadavia, Rada Tilly, Sarmiento y Caleta Olivia seguirán atravesando veranos complejos antes de ver resultados concretos.

El sistema actual abastece a más de 300.000 habitantes y funciona al límite desde hace años. Las roturas frecuentes, la pérdida de caudal y la falta de reservas explican por qué los cortes dejaron de ser excepcionales y pasaron a formar parte de la rutina estival. El punto más débil está en la cañería inaugurada en 1999, hoy más deteriorada que el ducto original de 1966.


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Ese tramo fue ejecutado sin la protección adecuada para el tipo de suelo que atraviesa. La falta de una correcta protección catódica aceleró la corrosión interna de los caños, un error de origen que hoy se paga con interrupciones prolongadas y un sistema que opera “con lo justo” incluso en condiciones normales.

La actual temporada sumó presión. A las restricciones habituales para recomponer reservas se agregaron nuevas roturas entre Cerro Negro y Valle Hermoso, el sector más comprometido del acueducto. Cada falla obliga a vaciar millones de litros de agua antes de reparar, prolongando los cortes y desperdiciando un recurso escaso.

Con financiamiento internacional asegurado por 150 millones de dólares, el Gobierno provincial avanza ahora en el proyecto ejecutivo. Esa etapa incluye relevamientos topográficos, ajustes hidráulicos y definiciones técnicas clave, que deberán ser validadas por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, organismo que otorgará el crédito.


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La obra que se prepara va más allá del simple recambio de caños. Contempla el reemplazo de unos 40 kilómetros del ducto, la construcción de una línea eléctrica de 132 kV, una nueva estación transformadora y dos reservas de agua de 15.000 metros cúbicos cada una, además del reemplazo de motores que ya superaron largamente su vida útil.

Con equipos nuevos, el sistema más antiguo podría pasar de aportar apenas 300 m³/h a entre 1.800 y 2.000 m³/h, que se sumarían al caudal del acueducto de 1999 cuando funciona en condiciones normales. Aun así, el déficit estructural no desaparecerá por completo.

Incluso con todo optimizado, el caudal total rondaría los 5.000 m³/h, lejos de los 7.000 m³/h que puede demandar la región en picos de consumo. Esa brecha explica por qué los cortes programados para recuperar reservas se volvieron una constante en los últimos años.


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En paralelo, sigue pendiente una discusión que genera malestar: la ausencia del tramo entre la boca toma y la planta potabilizadora de Puerto Madryn, una obra estimada en 17 millones de dólares que permitiría evitar futuros cortes en una ciudad de 140.000 habitantes y en pleno crecimiento. Para muchos, esa exclusión vuelve a dejar a Madryn al borde de un problema anunciado.

Más allá de las críticas, el dato político es relevante. Después de décadas de postergaciones y de que distintos gobiernos nacionales le dieran la espalda al proyecto, la obra volvió a tener financiamiento, plazos y un cronograma tentativo. No es una garantía de éxito, pero sí un cambio de escenario.

El desafío ahora es doble: ejecutar la obra sin repetir errores del pasado y sostener la confianza de una población acostumbrada a ver anuncios que nunca se concretan. El acueducto del Musters dejó de ser una consigna y pasó a ser, otra vez, un problema estructural en vías de solución.

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