
Un traslado que abre preguntas: ¿todos los detenidos acceden a los mismos permisos?
Actualidad10/02/2026
Sergio Bustos
El despliegue de seguridad no pasó inadvertido. Móviles, custodia reforzada y un protocolo especial alteraron durante varias horas la rutina de Trelew, a partir de un traslado excepcional desde la cárcel de Rawson hacia un sanatorio local. El motivo fue el nacimiento de la hija de Alan Schlenker, condenado a prisión perpetua.


El operativo se desarrolló sin incidentes y bajo un fuerte hermetismo oficial. Sin embargo, más allá del hecho puntual, la escena dejó flotando una pregunta que comenzó a circular entre vecinos y en redes sociales: ¿todos los detenidos cuentan con las mismas posibilidades ante situaciones personales similares?
Schlenker cumple su condena en la Unidad 6 de Rawson, y el nacimiento de su hija habilitó un procedimiento especial para permitir el encuentro. No se difundieron detalles sobre los criterios utilizados ni sobre los alcances de este tipo de autorizaciones en otros casos.
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La duda no apunta únicamente al caso concreto, sino al funcionamiento general del sistema. En cárceles de Chubut y del país hay internos que atraviesan nacimientos, enfermedades graves o fallecimientos familiares sin que siempre se habiliten traslados o dispositivos de esta magnitud.
En este contexto, el operativo volvió visible una desigualdad que suele permanecer puertas adentro. El contraste entre un hecho íntimo y la movilización de recursos públicos generó interrogantes legítimos sobre qué factores pesan a la hora de conceder permisos excepcionales.
El propio Schlenker había anticipado el nacimiento mediante un extenso posteo en redes sociales, donde repasó su historia familiar y destacó el acompañamiento de su pareja. En ese mensaje también volvió a sostener su reclamo de inocencia y mencionó su presentación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
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La publicación incluyó además palabras de agradecimiento hacia Trelew, ciudad donde reside su familia. Ese reconocimiento, sumado al operativo visible, amplificó la repercusión del episodio y alimentó el debate público.
Desde el ámbito penitenciario no hubo explicaciones oficiales sobre si este tipo de traslados se conceden bajo parámetros uniformes o si dependen de evaluaciones particulares. Tampoco se informó cuántos casos similares se autorizaron en los últimos años.
El episodio dejó expuesta una tensión conocida pero pocas veces discutida abiertamente. Mientras el sistema afirma regirse por normas generales, hechos como este reactivan la percepción de privilegios selectivos dentro de un universo donde las realidades de los detenidos son profundamente desiguales.
Más allá del nacimiento y del regreso del interno a la unidad penitenciaria, el operativo ya cumplió otro efecto: instalar una pregunta incómoda que no se resuelve con custodia ni protocolos, sino con reglas claras y explicaciones públicas.














